La ética del trato hacia los animales

“Dios creó [al hombre y a] todos los animales a partir del agua. Algunos de ellos se arrastran sobre sus vientres, otros caminan sobre dos patas, y otros sobre cuatro. Dios crea lo que quiere; ciertamente Él tiene poder sobre todas las cosas”. (Corán 24:45)

A través de los textos revelados del  Islam, encontramos que Dios no tiene a los animales jugando papeles insignificantes en el destino de las naciones. Después de todo, en el versículo anterior somos informados de nuestro origen común: el agua.

En la historia del pueblo de Zamud, por ejemplo, se nos brinda una indicación de la obligación Islámica del trato ético hacia los animales, o más precisamente, las consecuencias graves de maltratarlos. Pues fue sólo después que Zamud sacrificara a la camella enviada milagrosamente a ellos por Dios como una Señal, luego que ya habían oprimido a la bestia negándole agua para beber, que Dios destruyó la nación en una sola explosión poderosa[1].

“El pueblo de Zamud desmintió [a su Mensajero] por soberbia. Y el más inicuo de entre ellos se propuso matar a la camella. El Enviado de Dios [Salih] les previno: No matéis la camella [enviada como un milagro] de Dios y dejadla beber. Pero lo desmintieron y la mataron. Entonces, su Señor los destruyó a todos por lo que cometieron”. (Corán 91:11-4)

En aras de apreciar mejor qué tan seriamente defiende el Islam lo que en tiempos modernos es comúnmente conocido como “derechos de los animales”, y qué tan seriamente el Islam criminaliza cualquier daño hecho a los animales, uno no necesita aventurarse más allá de las narraciones auténticas (en árabe ahadiz) del Profeta Muhammad. Ningún comentario detallado será necesario, pues las palabras del Profeta, a menudo muy cargadas de emoción y empatía por los pájaros y bestias que sufren, hablan con vehemencia por sí mismas, en tanto que ellas mismas ilustran vivamente la atención “humanística” sin precedentes del Islam por las criaturas que acompañan al hombre. Entre los muchos dichos del Profeta Muhammad están:

“Mientras un hombre caminaba por un camino, se sintió embargado por una sed aguda. Entonces, halló un pozo, descendió en él, bebió (hasta hartarse) y salió. Luego, vio a un perro jadeando fuerte y comiendo barro. El hombre dijo: ‘En verdad, este perro está embargado con la misma sed que yo tenía’. Entonces descendió (de nuevo) al pozo y llenó sus medias de cuero con agua. Sosteniendo en su boca los calcetines, salió del pozo y aplacó la sed del perro. Por ello, Dios devolvió al hombre su buena acción y le perdonó sus pecados”. Los Compañeros le preguntaron: “¡Oh, Mensajero de Dios! ¿Seremos premiados por (tener buen corazón hacia) los animales?” El Profeta contestó: “Habrá recompensa por (mostrar bondad hacia) todo ser viviente”. (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim, Abu Dawud)

“Una mujer fue castigada a causa de un gato. Ella lo encerró hasta que murió, así que entró en el Infierno. Ella no lo alimentó ni sació su sed mientras lo mantuvo cautivo, ni le permitió que saliera a comer los insectos de la tierra”. (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim, Ibn Mayah)

“Quienquiera que mate incluso a un gorrión sin una buena razón, Dios le pedirá cuentas de ello el Día de la Resurrección.” (Ahmad)

“No utilicen criaturas vivientes como blanco de prácticas de tiro”. (Sahih Muslim)

“Un Profeta de Dios anterior fue picado por una hormiga y entonces, furioso, ordenó que el hormiguero entero fuera quemado. En esto, Dios reprendió a este Profeta con las palabras: ‘Por una hormiga que te ha picado, has quemado a una comunidad entera que Me glorificaba’”. (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim)

“Aquel para quien su caballo es una fuente de recompensas es aquel que lo mantiene en el camino de Dios, y lo ata con una cuerda larga en un pastizal o jardín. Tal persona obtendrá una recompensa igual a lo que la cuerda larga le permita al caballo comer en el pastizal o jardín. Y si el caballo rompe la cuerda y cruza una o dos colinas, entonces todas las marcas de sus pezuñas y su estiércol serán contados como obras buenas para su dueño. Y si pasa por un río y bebe de él, entonces eso también será considerado una obra buena por parte de su dueño”. (Sahih Al-Bujari)

“No recorten el tupé de un caballo, pues su presencia está atada a su tupé; ni su crin, pues lo protege; ni su cola, pues es su espantamoscas”. (Abu Dawud)

“Cuando un hombre cabalgaba a un buey, éste se volvió hacia él y le dijo: ‘No he sido creado con este propósito, he sido creado para el arado’”. (Sahih Al-Bujari)

Abdullah bin Abbas narró:

“El Mensajero de Dios prohibió incitar a los animales a que peleen unos con otros.” (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim, at-Tirmidhi)

Abdur-Rahman bin Abdullah bin Mas‘ud narró:

“Estábamos en un viaje con el Mensajero de Dios y él nos dejó por un rato. Durante su ausencia, vimos un pájaro llamado Hummara con sus dos polluelos y tomamos a los jóvenes. La madre estaba dando círculos sobre nosotros, batiendo sus alas con gran pena, cuando el Profeta volvió y dijo: ‘¿Quién ha herido los sentimientos de esta ave tomando a sus crías? ¡Regrésenselas!’” (Sahih Muslim)

Yabir bin Abdullah narró que el Profeta, al ver pasar a un burro que había sido marcado en la cara, se molestó tanto que exclamó:

“Dios mío, castiga al que lo marcó”. (Sahih Muslim)

La esposa del profeta, A’isha, narró: “Estaba cabalgando un camello difícil, y para hacerlo girar lo hice con rudeza. El Profeta me dijo:

‘Te corresponde tratar a los animales con gentileza’”. (Sahih Muslim)

Yahya bin Said narró:

“El Profeta fue visto limpiando el rostro de su caballo con su ropa. Cuando se le preguntó por qué hacía eso, respondió: ‘Anoche fui reprendido por Dios por haber descuidado a mi caballo’”. (Muwatta)

Abdullah bin Ya’far mencionó que el Profeta pasó junto a algunos niños que estaban disparándole flechas a un carnero, y los reprendió diciéndoles:

“No mutilen al pobre animal”. (An-Nasai)

Incluso una lectura superficial de las citadas palabras del Profeta pondrá de manifiesto cómo el dañar, abusar o mutilar a los animales acarrea una censura severa en este mundo y un castigo duro en el más allá, mientras que proteger a los animales y mostrar misericordia y amabilidad con ellos es recompensado por Dios, y es un camino de perdón y de expiación de pecados. Está claro también que el Islam reconoce el dolor y el sufrimiento que sienten y experimentan los animales —tanto el físico como el psicológico—, y cómo ellos reconocen instintivamente cuando se comete una injusticia con ellos. De forma muy notable, el Islam también reconoce que los animales poseen una consciencia, dignidad natural, e incluso identidades individuales únicas (un pájaro llamado “Hummara”, una mula llamada “Uqair”, etc.).

“Creó la Tierra para Sus criaturas. En ella hay árboles frutales, palmeras con racimos de dátiles, granos con su forraje y plantas aromáticas. ¿Cuál de las gracias de vuestro Señor negaréis?” (Corán 55:10-13)

Footnotes:

[1] La destrucción de la camella, en sí misma, no es la razón por la cual Dios destruyó la nación. Más bien, es la destrucción de Su Señal Especial que había sido enviada a ellos, tal destrucción simbolizaba su negativa absoluta de Dios como el Uno al que regresarían, y del Tawhid como la religión que Él ordenó. De forma similar, cuando un ser humano lastima a cualquier animal sin causa justa, está negando uno de los aspectos que Dios ha ordenado respecto a cómo debe actuar la humanidad, que es la misericordia. Cuando un hombre le niega a un animal (o a la vegetación) su derecho a la misericordia, entonces el derecho a la misericordia que el hombre tiene por parte de Dios es igualmente negado, y él será castigado. Además, si un hombre tiene intencionalmente misericordia hacia un animal, vegetación o persona, entonces Dios lo recompensará con Su misericordia.