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La naturaleza de la naturaleza

“… A Dios pertenece el reino de los cielos y la Tierra; y por cierto que ante Él compareceréis”. (Corán 39:44)

El Islam enseña que todo en el universo, todos los sistemas ecológicos y las formas de vida a las que sirven de soporte, son creadas por y dependen de su Señor, Dios, el Único Dios Verdadero: Allah.

 

Por tanto, los seres humanos en realidad tienen más en común con el pez en el mar, los pájaros en el cielo y las bestias que se arrastran sobre la tierra de lo que tienen en común con Dios mismo.

“No hay criatura que camine en la tierra o vuele con sus dos alas que no forme una comunidad igual que vosotros. No hemos omitido nada en el Libro. Éstas [criaturas] también serán congregadas ante su Señor [el Día del Juicio]”. (Corán 6:38)

Si bien el hombre puede estar en la cima de la cadena alimenticia, él es parte de una cadena alimenticia de todas formas; mientras que su Creador no está limitado por la necesidad de comida ni de buscar refugio ni de reproducirse. Aquellos que son incapaces de ver esta realidad y en lugar de ello toman a otros seres humanos como objetos de adoración, harían bien en considerar el siguiente versículo:

“El Mesías hijo de María es sólo un Mensajero, igual que los otros Mensajeros que lo precedieron, y su madre fue una fiel y veraz creyente. Ambos comían alimentos [como el resto de la humanidad]. Observa cómo les explicamos las evidencias y observa cómo [a pesar de esto] se desvían”. (Corán 5:75)

En este versículo está implícito el punto de que si uno necesita comida, también necesita defecar y orinar a efectos de deshacerse de los productos de desecho de la comida. Lejos está Dios de tales necesidades fisiológicas.

“Y todos los Mensajeros que te precedieron [¡Oh, Muhammad!] también se alimentaban y andaban por el mercado [procurando su sustento]”. (Corán 25:20)

En otras palabras, a pesar de que los Profetas, sus seguidores y los miembros creyentes de sus familias en verdad fueron los mejores y más rectos que jamás hayan caminado por la tierra de entre las criaturas de Dios, ellos seguían siendo Sus criaturas, enviadas por Él y totalmente dependientes de Él para la vida, el sustento y la salvación. Por lo tanto, antes que uno pueda apreciar realmente la relación entre el hombre y su medio ambiente, uno debe primero apreciar la relación entre el hombre y Dios.

Ubudiah – La servidumbre al Único Dios

Los musulmanes creen que toda la creación está creada en un estado natural de sumisión a su Creador. Es decir, en la medida en que todas las cosas se someten inherentemente al Único Dios, el estado natural de todas las cosas es el Islam, por así decirlo. El guepardo cazando a la gacela y la gacela huyendo del guepardo se comportan no sólo como Dios decretó sino, más aún, tal y como Él ordenó.

“A Él pertenece cuanto hay en los cielos y en la Tierra; todo Le obedece”. (Corán 30:26)

Es sólo porque la creación sigue precisamente el camino que Dios ha establecido para ella que tenemos balance y armonía por todo el universo, lo que es más conocido comúnmente como “ley de la naturaleza” o el “orden natural de las cosas”. Esta obediencia del mundo que nos rodea a lo Divino a través de su actuar de acuerdo a su naturaleza imbuida es, en sí misma, un estado de servidumbre perpetua y de adoración. Numerosos pasajes del Corán señalan esta realidad.

“¿Acaso no ves [¡Oh, Muhammad!] que todo cuanto existe en los cielos y en la Tierra glorifica a Dios? Hasta las aves con sus alas desplegadas lo hacen. Todos saben cómo adorarlo y glorificarlo; y Dios bien sabe lo que hacen”. (Corán 24:41)

“Lo glorifican los siete cielos, la Tierra y todo cuanto hay en ellos. No existe nada que no Lo glorifique con alabanzas, pero no podéis percibir sus glorificaciones. Él es Tolerante, Absolvedor”. (Corán 17:44)

“Todos los que habitan en los cielos y en la Tierra se presentarán sumisos ante el Clemente”. (Corán 19:93)

Fitra – La naturaleza primordial del hombre

Los humanos también están creados con una disposición islámica natural, conocida como fitra. Si sólo siguieran su fitra o “naturaleza”, todos los seres humanos serían creyentes del Tawhid (monoteísmo Islámico), instintivamente reconocerían a su Creador y se inclinarían a adorarlo y a realizar buenas obras en general. Dios dice en el Corán:

“Conságrate [¡Oh, Muhammad!] al monoteísmo, que ello es la inclinación natural con la que Dios creó a los hombres. La religión de Dios es inalterable y ésta es la forma de adoración verdadera, pero la mayoría de los hombres lo ignora”. (Corán 30:30)

Por lo tanto, se puede argumentar con razón que el Islam y, por extensión, todo lo que se considera bueno, incluyendo la conciencia social, no es algo que necesariamente deba adoctrinarse, sino que simplemente debe ser despertado de las profundidades de la conciencia del hombre. Sólo entonces la humanidad estará en sintonía con el resto del universo. Después de todo, cada alma humana que ha vivido y que vivirá ha jurado al menos una vez haber reconocido a su Creador.

“Y tu Señor creó a partir de Adán su descendencia e hizo que todos ellos atestiguaran [diciéndoles]: ¿Acaso no soy Yo vuestro Señor? Respondieron: Sí, lo atestiguamos. Esto es para que el Día de la Resurrección no digáis: No sabíamos [que Dios era nuestro Señor]”. (Corán 7:172)