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Mensajero de Allah

Muhammad( la paz sea con él) en la casa de su abuelo de dejar

muhamed‘Abdul-Muttalib llevó al niño a La Meca. Le tenía un gran afecto, dado que con la reciente desgracia (la muerte de su madre), aumentaban sus penas.

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Viviendo con su compasivo abuelo

mezquita del profeta‘Abdul-Muttalib llevó al niño a La Meca. Le tenía un gran afecto, dado que con la reciente desgracia (la muerte de su madre), aumentaban sus penas.

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Linaje y Familia de Muhammad

 

muhamed(s w s)

Con respecto al linaje de Muhammad  , hay tres partes: La primera, cuya veracidad es respaldada por los biógrafos y estudiosos de la genealogía, la cual dice que la ascendencia de Muhammad   se remonta a 'Adnân. La segunda, con muchos desacuerdos, se remonta más allá de 'Adnân hasta Ibrâhîm  . La tercera, con muchos componentes incorrectos se remite más allá de Ibrâhîm   hasta alcanzar a Adam .Algunos de estos conceptos han sido comentados anteriormente, pero aquí mencionaremos en detalle estas tres partes de su linaje.

El primero: Muhammad  Ibn ‘Abdullah Ibn ‘Abdul-Muttalib (llamado Shaibah) Ibn Hâshim, (llamado ‘Amr) Ibn ‘Abd Manâf (llamado Al-Mugîrah) Ibn Qusai (llamado Zaid) Ibn Kilâb Ibn Murrah Ibn Ka‘b Ibn Lua’i Ibn Gâlib Ibn Fihr (llamado Quraish y su tribu fue llamada así después de él) Ibn Malik Ibn An-Nadr (llamado Qais) Ibn Kinânah Ibn Juzaimah Ibn Mudrikah (llamado ‘Amir) Ibn Elias Ibn Mudar Ibn Nizâr Ibn Ma‘ad Ibn 'Adnân [1]

La segunda: 'Adnân Ibn Add Ibn Humaisi‘ Ibn Salâmân Ibn 'Aus Ibn Buz Ibn Qamual Ibn Ubai Ibn ‘Auuâm Ibn Nâshid Ibn Haza Ibn Bildâs Ibn Iadlâf Ibn Tabij Ibn Yahim Ibn Nahish Ibn Mâji Ibn 'Aid Ibn ‘Abqar Ibn ‘Ubaid Ibn Ad-Da‘a Ibn Hamdân Ibn Sanbir Ibn Iazrabi Ibn Iahzin Ibn Ialhan Ibn Ar‘awi Ibn Aid Ibn Deshân Ibn 'Aisar Ibn Afnâd Ibn Aihâm Ibn Muqsar Ibn Nâhiz Ibn Zârih Ibn Sami Ibn Mazzi Ibn ‘Awdah Ibn ‘Arâm Ibn Qaidâr Ibn Isma’il hijo de Ibrâhîm . [2]

La tercera: Ibrâhîm  Ibn Târih (Azar) Ibn Nâhûr Ibn Sârû‘(o Sarug) Ibn Ra‘u Ibn Falij Ibn 'Abir Ibn Shâlij Ibn Arfajshad Ibn Sâm  (Sem, padre de los semitas) Ibn Nûh   (Noé) Ibn Lamik Ibn Mutuashlaj Ibn Ajnûj  -se menciona que era el Profeta Idrís   -  Ibn Yarid Ibn Mahla’il Ibn Qainan Ibn Anushah Ibn Shiz (Seth) Ibn Adam  (Adán).[3].

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Retornando(La paz sea con él) a su amada madre

muhammedDespués de éste suceso, Halîma se preocupó por el niño y lo devolvió a su madre con quien permaneció hasta los seis años de edad.[1]

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La ubicación geográfica de los árabes

mezquita

Lingüísticamente, la palabra "árabe" significa tierra desértica y árida sin agua ni vegetación. Desde los albores de la historia, este término se ha usado para la Península arábiga y sus personas.

La Península arábiga se encuentra delimitada al oeste por el Mar Rojo y la península del Sinaí, al este por el Golfo arábigo ( El Golfo Pérsico), al sur por el Mar árabe que es una extensión del Océano Índico y al norte por Siria e Irak. La superficie que ocupa esta área se estima entre un millón y un millón trescientas mil millas cuadradas

El nacimiento de Muhammad (Su infancia)

La costumbre común de los árabes que vivían en ciudades era enviar a sus hijos con niñeras beduinas con el propósito de que crecieran libres y saludables

mohamed en el desierto, para poder también robustecerse y aprender el lenguaje puro de los beduinos y adquirir sus modales, que eran reconocidos por la honradez y la carencia de numerosos vicios que normalmente se desarrollan en sociedades sedentarias.

El Profeta fue confiado más tarde a Halîmah bint Abi Dhuaib perteneciente a Bani Sa‘d Ibn Bakr. Su esposo fue Al-Hâriz Ibn ‘Abdul ‘Uzza llamado Abu Kabshah, de la misma tribu.

Muhammad tuvo muchos hermanos y hermanas de leche, ‘Abdullah Ibn Al-Hâriz, Anisah bint Al-Hâriz, Hudhafah o Yudhamah bint Al-Hâriz (conocida como Ash-Shaima’), Abu Sufián Ibn Al-Hâriz Ibn ‘Abdul-Muttalib, el primo del Profeta . Hamzah Ibn ‘Abdul-Muttalib, el tío (paterno) del Profeta , fue amamantado por las mismas dos nodrizas, Zuaibah y As-Sa‘diah, que amamantaron al Profeta .[1]

La tradición nos relata como Halîma y su familia fueron favorecidos de varias maneras mientras Muhammad  vivió bajo su cuidado. Ibn Ishâq registró que Halîma narró que ella junto a su esposo y un niño aun lactante partieron de su pueblo en compañía de algunas mujeres de su clan en busca de niños a quienes amamantar. Ella dijo:

“Fue un año de hambruna y sequía y no teníamos nada para comer. Monté una burra marrón. Poseíamos también con nosotros una camella vieja. Juro por Allâh que no podíamos siquiera obtener una gota de leche. No pudimos conciliar el sueño durante la noche porque el niño lloraba de hambre. No había suficiente leche en mi pecho y la camella no tenía nada para alimentarlo. Solíamos suplicar constantemente para que llueva y se aliviaran nuestras penas. Fuimos a La Meca buscando niños para amamantar. Ni una sola mujer de las nuestras aceptó al Mensajero de Allâh   para amamantarlo, cuando se enteraban que era huérfano. Habíamos fijado nuestros ojos en la recompensa que obtendríamos del padre del niño ¡Un huérfano! ¿Para qué estaban su abuelo y su madre? Así que en principio lo rechazamos. Cada mujer de mi clan consiguió a alguien para amamantar y cuando estuvimos a punto de partir, le dije a mi esposo: “Por Allâh, no quiero regresar con las otras mujeres sin ningún bebé para amamantar. Debería ir a buscar a ese huérfano y llevarlo”. Me contestó: “No hay daño en hacerlo y tal vez Allâh nos bendiga con él.’ Así que fui y me lo llevé porque no había otra alternativa para mí que esa. Cuando lo cargué en mis brazos y regresé a mi lugar lo coloqué en mi pecho y para mi gran sorpresa, estos se encontraban llenos. Bebió hasta satisfacerse, y también lo hizo su hermano de leche y luego ambos se durmieron aunque mi bebé no pudo dormir la noche anterior. Mi esposo fue hacia la camella para ordeñarla, y para su asombro, la encontró llena de leche. Ordeñó y bebimos hasta saciarnos, y gozamos de un buen sueño durante la noche. A la mañana siguiente, mi marido dijo: “Por Allâh, Halima, debes entender que has traído un niño bendecido”. Respondí: “Por la gracia de Allâh, espero que así sea”.

La tradición nos menciona que Halima y su familia tivieron una vida agraciada mientras el Profeta  permaneció con ellos, rodeados de un aura de buena fortuna. La mula en que los llevaba a La Meca casi se desplomaba; pero recuperó fuerzas para el asombro de los acompañantes de Halima. Luego cuando llegaron a los campamentos en territorio del clan Sa’d, encontraron todo a su favor. En la tierra árida crecieron pasturas y el ganado volvía satisfecho y lleno de leche. Muhammad   estuvo con Halima dos años hasta que fue destetado. Halima nos cuenta así este episodio:

“Entonces lo llevamos con su madre insistiéndole para que le permita quedarse con nosotros y así beneficiarnos de la buena ventura y las bendiciones que nos traía. Insistimos en nuestro pedido aludiendo que nuestra ansiedad era que el niño no se contagie de alguna peste en La Meca. Al fin se nos concedió nuestro deseo y el Profeta  permaneció con nosotros hasta que lo devolvimos”.[2]

El Profeta  permaneció con ellos hasta los cuatro o cinco años de edad.[3] Encontramos en Sahih Muslim el relato de Anas: que el Ángel Gabriel  descendió y abrió su pecho para sacar su corazón. Entonces extrajo un coágulo negro de éste y dijo: “Ésta era la parte de Shaitân en ti”. Luego lo lavó con agua de Zamzam en un recipiente de oro. Después devolvió el corazón a su sitio. Los niños y compañeros de juego fueron corriendo hacia su madre, o sea, su nodriza, y dijeron: “¡Muhammad ha sido asesinado!” Todos se dirigieron a él y lo hallaron en buen estado excepto que su rostro estaba pálido. Dijo Anas: “He visto las cicatrices que quedaron en su pecho”.[4]

Gobiernos y Autoridades entre los Árabes

muhamedCuando surgió la luz del Islam, los gobernantes de Arabia eran de dos tipos: los coronados reyes, que de hecho no eran del todo independientes; y los líderes de las tribus y clanes, quienes gozaban de la misma autoridad y privilegios que los reyes, pero eran más independientes, aunque algunos mostraban cierta clase de  sometimiento a los reyes. Los reyes eran  del Yemen y Siria, la dinastía de Gassán y los monarcas de Hirah. Los demás gobernantes de Arabia no eran reyes. Cuando hablamos de los árabes anteriores al Islam, vemos  la necesidad de dar un panorama general de la historia de sus autoridades, gobiernos, sectarismos y de la religión predominante que tenían, de manera que pueda facilitar la comprensión de las circunstancias que rodeaban el momento en que el Islam tuvo su aparición.

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El nacimiento de Muhammad cuarenta años antes de la profecia

Muhammad  , el líder de los Profetas, nació en el sector de Bani Hâshim en La Meca, un lunes por la mañana, el día nueve de Rabi’ Al-Auual, el mismo año que tuvo lugar el incidente del Elefante, un veinte o veintidós de abril del 571 d. C., de acuerdo al sabio Muhammad Sulaimân Al-Mansourpuri y al astrónomo Mahmûd Pasha.[1]

Reportó Ibn Sa‘d que la madre de Muhammad dijo: "Cuando nació hubo una luz que salió de mí y alumbró los palacios de Siria". Ahmad y Ad-Dârimi reportaron algo similar.[2]

Fue reportado que hechos significantes acompañaron su nacimiento: catorce balcones del palacio de Kisra se derrumbaron, el fuego sagrado de los Magos zoroastrianos se apagó, y algunas iglesias del lago de Sawa se hundieron y colapsaron. Esto fue registrado por At-Tabari, Al-Baihaqi y otros pero ninguna de las cadenas de narradores está confirmada.[3]

Su madre mandó inmediatamente a informarle a su abuelo ‘Abdul-Muttalib tan alegre suceso. Felizmente se acercó a ella, lo tomó y lo llevó a

la Ka'bahh, donde alabó y agradeció a Allâh  .[4] ‘Abdul-Muttalib lo llamó Muhammad un nombre que no era común entre los árabes de esa época. Le realizó la circuncisión en su séptimo día como era costumbre entre los árabes. [5]

La primera mujer que lo amamantó luego de su madre fue Zuaîbah, la concubina de Abu-Lahab, junto con su hijo, Masrûh. Ella había amamantado a Hamzah Ibn ‘Abdul-Muttalib y posteriormente amamantó a Abu Salamah Ibn ‘Abdul-Asad Al-Majzûmi.[6]

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El último sermon del profeta (SAW).por El Imam Al-Bujari(RAH)

Bismi-illahi’r-rahmani’r-rahim, En el Nombre de Allah, Todo Misericordioso y Compasivo

A Allah alabamos, Ante Él nos arrepentimos. En Él buscamos refugio de nuestra maldad interior y de nuestras malas acciones.

¡Oh gente! Escuchad bien lo que digo. No sé si os volveré a encontrar aquí de nuevo después de este año.

¡Oh gente! Así como este día, este mes y esta ciudad (1) vuestra son sagrados, así son vuestras vidas, vuestras propiedades y vuestro honor sacrosantos e inviolables.

¡Mis compañeros! Muy pronto os encontraréis con vuestro Señor y Él seguramente os preguntará acerca de vuestro estado y conducta actuales.

Cuidaos de no regresar al error de vuestros modos de vida anteriores y vuestras enemistades entre familias o clanes.

Que aquellos que se encuentran aquí les transmitan este testamento mío a aquellos que están ausentes.

Puede ser que alguno que lo oiga llegue a entenderlo y conservarlo mejor que aquellos que lo escuchan aquí y ahora.

¡Mis compañeros! Que cualquiera que mantenga una prenda en garantía la devuelva a su dueño.

El interés de cualquier tipo queda abolido, debajo de mi pie.

Pero debéis devolver el capital que os han prestado.

No hagáis daño y no os dañarán.

Prestar con intereses ahora está prohibido por decreto de Allah. Este feo hábito, una reliquia de los tiempos de Ignorancia, lo pisoteo en todas sus formas. El primer interés que dejo abolido es el de Abbâs ibn Abd al-Muttalib(2).

¡Mis compañeros! Las reinivindicaciones de sangre de los tiempos de Ignorancia quedan completamente abolidas.

La primera reivindicación de sangre que dejo abolida es la de Rabi’a, la nieta de Abd al-Muttalib.

¡Oh gente! Ahora Satán no tiene esperanzas de reestablecer alguna vez su control y dominio en esta tierra vuestra. Pero todavía le agradará que lo obedezcáis en otras cuestiones que consideráis de poca importancia. Cuidaos también de esas cosas para proteger vuestra religión.

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