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MUHAMMAD (La Paz y Bendiciones de Dios sean con él)

MUHAMMAD (La Paz y Bendiciones de Dios sean con él)

La lengua castellana antigua conoció al último Profeta de Dios como MAHOMA, esta es una deformación del nombre árabe "Muhammad" que era muy difícil de pronunciar para los castellanos antiguos.

 Los castellanos antiguos creían que Muhammad era adorado por los musulmanes tal como ellos adoraban a Cristo, por eso decían "mahometanos" erradamente a los musulmanes.

 Hoy es sabido que el Islam no considera a Muhammad como Mesías ni como hijo de Dios y mucho menos como Dios encarnado en cuerpo de hombre; todos estos conceptos son ajenos para un musulmán y los rechaza rotundamente. Muhammad es visto como un hombre; el último enviado de Dios para hacer recuerdo a los seres humanos respecto a la fe en un solo Dios (el monoteísmo - Tauhid).

 Muhammad fue anunciado por varios de los enviados anteriores a él. Moisés le anunció (Deut. 18:15); Isaías también (Isasías 42) y Jesús incluso lo mencionó por su nombre "Ahmad" en arameo y lo llamó "espíritu de verdad". Juan el Bautista fue preguntado por él en Jn. 1:1-20. En fin; la Biblia abunda en menciones de Muhammad y sus características, aunque las traducciones han evitado mostrarnos su nombre que probablemente se encontraba mencionado en los originales perdidos de ambos testamentos.

Muhammad era esperado por muchos antes de su venida; muchas iglesias cristianas primitivas hablan del "espíritu de la verdad" que esperaban llegase para completar el mensaje de Jesucristo, el Mesías, hijo de María. Muhammad era descendiente de Abraham, a través de su hijo primogénito Ismael.

Nació en La Meca en el seno de una tribu noble llamada "Quraish". Muhammad era de una familia noble pero su hogar era pobre. Su padre Abdallah murió antes de nacer Muhammad. Su madre Amina lo envió al desierto para que tenga una lactancia sana y aprenda el idioma árabe puro y original de los beduinos. Al poco tiempo de volver Muhammad su madre fallece y Muhammad queda bajo el cuidado de su abuelo paterno Abdulmuttalib, prestigioso patriarca de Quraish pero pobre. Al cumplir los ocho años fallece su abuelo también y Muhammad pasa al cuidado de Abu Tálib, uno de sus tíos paternos. Con él practicó la eterna tradición de los profetas de Dios; fue pastor. Al crecer un poco acompañó a su tío en una sola caravana comercial al norte, a Siria. Durante su juventud Muhammad entró al servicio de una viuda rica que le contrató para administrar una caravana comercial a Siria.

Muhammad era muy famoso por su honestidad, generosidad y buen carácter, además; era muy apuesto y despierto. Sus paisanos le apodaban "Al Amín" (el confiable) y pronto Jadiya, su patrona, quedó prendada de Muhammad y se casó con él. Desde los veinticinco años, Muhammad fue un buen esposo y padre de cuatro niñas y dos niños y llevó una discreta y tranquila vida gozando de la confianza de sus paisanos. Sin embargo Muhammad detestaba las costumbres populares de La Meca. Esta ciudad era una especie de santuario donde las tribus árabes adoraban a sus ídolos. Este culto pagano había invadido incluso La Caaba, el primer templo erigido para adorar a Dios.

 Además, cundía el alcoholismo, la usura, el despilfarro, el libertinaje sexual y la brecha entre ricos y pobres era dolorosamente grande. Por eso Muhammad acostumbraba salir de la ciudad para meditar y estar tranquilo en las cuevas cercanas. Cuando tenía cuarenta años, en una de sus salidas para meditar, el Arcángel Gabriel se le aparece y le empieza a revelar la palabra de Dios: El Corán. Un último testamento como guía y recordación para la humanidad hasta el fin de la vida en la tierra. Muhammad temía ante el peso de la responsabilidad pero su esposa Jadiya le reconfortó dándole ánimos. Así Muhammad empezó a predicar el mensaje del Corán y del monoteísmo entre sus gente, empezando por los más allegados.

 El mensaje del Corán, que prohibía la idolatría y los desenfrenos del libertinaje, no agradó a la clase rica de La Meca, que se consideraba con autoridad para vivir de la forma más lujuriosa e injusta con los más humildes. Los poderosos se enfrentaron a Muhammad, como ya hicieron antes los israelíes contra sus profetas, y le declararon la guerra, llegando incluso a exiliarle a él y a toda su familia en el duro desierto. Su familia le apoyó hasta el último momento, pero fallece su amada esposa Jadiya y su tío y protector Abu Tálib.

Eran momentos difíciles para Muhammad y los poderosos quraishíes planeaban asesinarle. La prédica de Muhammad duró trece años en La Meca y muchos de sus seguidores fueron perseguidos, torturados y asesinados por las autoridades paganas. Algunos incluso huyeron a Etiopía por un tiempo. Una ciudad agrícola del norte, Medina, con una población mixta de paganos y judíos, contaba con varios musulmanes que decidieron apoyar a Muhammad (Al Ansar). Muhammad fue enviando a sus seguidores mequíes en pequeños grupos hacia Medina (Al Muhayirín).

Finalmente, Muhammad huyó de La Meca, en el año 622 EC (la Hégira) y fue recibido en Medina como un gobernante con la esperanza de que pusiera fin a los conflictos tribales. Muhammad hizo eso y mucho más; estableció el primer estado ideológico moderno con el Corán como constitución y su persona como gobernante. Los musulmanes de Medina eran hermanos sin importar su raza, tribu o clase social; el Islam así lo disponía. Esto trajo cumplimiento a la profecía de Isaías (Is. 21:1-17) que anunciaba un emergente estado islámico en menos de un año. En ese tiempo Muhammad lideraba un próspero estado que gradualmente acabó con la idolatría en toda Arabia. Muhammad fue un hombre completo en todas sus facetas. En la vida familiar fue un amante esposo, buen padre y cariñoso abuelo.

En la vida pública fue un elocuente y honesto predicador del mensaje divino y no se enriqueció nunca a costa de su ocupación. En la vida política Muhammad fue un exitoso y justo gobernante por más de diez años y extendió los dominios del Islam por toda la península árabe. Fue también un valiente y decidido guerrero, armado de técnicas novedosas impuso un estricto código guerrero y dictó una avanzada y benevolente ética de guerra. Fue tolerante con sus enemigos caídos y nunca tomó venganza para sí, solo se enfurecía cuando la Ley de Dios (Sharía) era violada. Incitaba constantemente a sus discípulos (sahaba) a la práctica racional y científica de las leyes divinas. Les enseñaba a ser buenos vecinos y buenos ciudadanos leales al mensaje del Corán. Las palabras de Muhammad, junto con sus actos y costumbres, fueron minuciosamente registradas por sus discípulos y conforman la Tradición Profética (Sunna) que es la más fidedigna y contemporánea interpretación del Corán.  Entre sus sabias enseñanzas citamos: "el mejor de vosotros es que mejor trate a sus esposas"; "el paraíso se encuentra a los pies de la madre", "no dañarse ni dañar a los demás", "la sonrisa frente a tu hermano es ya una caridad", "no hay diferencia entre blancos y negros, amarillos o rojos sino en el temor a Dios" o "las obras son válidas según las intenciones".

Esta grandiosa personalidad de la historia falleció a los 63 años en la ciudad de Medina. Dejó una filosofía de piedad y sometimiento a la voluntad de Dios claramente establecida y forjó un poderoso estado administrado por sus discípulos que llevaron las fronteras del Islam hasta Francia y China en menos de cien años. Estos mismos discípulos promovieron la investigación científica y las artes en sus provincias, con tal influencia que hizo salir a Europa de su atraso y provocó el renacimiento europeo tiempo después.

Muhammad fue, indiscutiblemente, el hombre que más influencia tuvo en la historia de la humanidad, a través de sus enseñanzas y su prédica directa[1] que son, después del Corán, la base y esencia de la cultura y la civilización islámica que tanta influencia ha tenido en la historia.