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Ética del profeta Muhammad (paz y las bendiciones de Allah sean con él).

Ética y cualidades de Muhammad (las bendiciones y paz de Allah sean con él).

Su Ética.

Después de la muerte de su abuelo paterno, Abdul Muttalib, quien fue el líder de Meca, el Profeta de Allah vivió en casa de su tío paterno, Abu Talib. Allí, el Profeta tuvo la oportunidad de adquirir sabiduría y pensamiento racional, así como la oportunidad para familiarizarse con los temas, problemas y disputas circundantes.

 Tuvo la enseñanza de primera mano de diferentes personas, la condición de las tribus árabes, comunidades y alianzas. Además, participó activamente en todo esto: fue miembro de Hilf Al Fudhool (literalmente: Alianza de Virtudes) que se solidarizaba con los agravios y la resistencia de todo acto de opresión; él fue un juez justo en muchas disputas entre tribus y familias. El Profeta de Allah fue el mejor de su comunidad en términos de benevolencia, ética, templanza, veracidad, impecable determinación, decencia, y desempeño. En breve, fue, como describió su esposa Jadiya (la paz sea con ella), una persona que mantuvo buenas relaciones con sus amigos y familiares, ayudó a los pobres y necesitados, sirvió generosamente a sus visitantes y asistió a los afectados por catástrofes. (1)

 

1 – Excelencia en la moral.

 

El Orientalista Arthur Gilman dijo: “Verdaderamente hay acuerdo entre los historiadores acerca de que Muhammad (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) fue una persona distinguida en su tribu por su ética: veracidad, honestidad, generosidad, benevolencia y modestia. Nunca bebió alcohol y nunca concurrió a festivales o celebraciones dedicados a ídolos.” (2)

 

2 – Impecable desempeño.

 

Karl Broklman dijo: “La vida de Muhammad (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) no tuvo imperfecciones. Durante su niñez y juventud, él estuvo por sobre las suspicacias en las cuales las personas de su pueblo estaban inmersos.” (3)

 

3 – Generoso pensador.

 

Thomas Carlyle indica que, “Fue notorio que Muhammad (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) fue un joven pensador; sus compañeros solían describirlo como “el honesto” (Al Ameen), el hombre de la verdad y el cumplimiento. Él fue veraz en sus acciones, dichos y pensamientos. Sus compañeros se dieron cuenta de que él era un gran sabio. También sé que él permanecía largos períodos en silencio, y no hablaba sin motivo. Cuando él hablaba, sus palabras estaban llenas de sabiduría. Durante su vida, fue un hombre de principios, determinación, intuición y consecutivas preocupaciones. Él fue conocido por ser generoso, piadoso, compasivo, por temerle a Allah, por ser virtuoso, orgulloso, trabajador, y honesto. Al mismo tiempo era afectuoso, bien dispuesto, sonriente y alegre. Siempre había una alegre sonrisa en su cara, una sonrisa que hablaba de la pureza de su corazón. Muhammad (las bendiciones y la paz de Allah sean con él) fue inteligente y benévolo, un instructor intuitivo y divino. De esa manera desempeñó su tarea más importante en medio del árido desierto.” (4)

 

4 – El más generoso.

 

El estudioso belga Alfred Alfanz, escribió acerca de la moral del Profeta Muhammad (las bendiciones y la paz de Allah sean con él): “Muhammad creció en la ética. Él fue el más generoso, benevolente, paciente y honesto. Él era el mejor para hablar y el más veraz. Estuvo alejado de lo obsceno, y así fue conocido entre su gente con el adjetivo “Al Ameen”. Estas características motivaron a la adinerada Jadiya Bint Juwaylid a invitarlo a formar parte en su travesía a Siria con su sirviente Maisrah. Él ganó mucho dinero, y Maisrah regresó y le  relató a Jadiya los milagros que había visto. Ella se le propuso a través de un pariente. Jadiya tenía 40 años y había enviudado dos veces. El Profeta le entregó 20 Bakrah como dote. Él tenía 25 años. Vivieron juntos hasta que ella murió.” (5)

 

5 – El respeto de las personas hacia él.

 

El estudioso ruso Arlinov, habló acerca de la misericordia del Profeta: “Él era bien conocido por tener buen temperamento y estar bien dispuesto, por su modestia y amabilidad. Muhammad pasó 40 años entre su gente en paz y tranquilidad. Todos sus familiares lo amaron entrañablemente, y todas sus amistades lo respetaron por sus sanos principios, su moral única, su honor y honradez.” (6)

 

6 – Dichos de sus contemporáneos.

 

Lo citado anteriormente son algunas de las opiniones de los imparciales estudiosos del occidente respecto a la ética de Muhammad (las bendiciones y la paz de Allah sean con él). ¿Qué pasa con sus compañeros y contemporáneos que lo acompañaron?

 

Ali Ibn Abi Talib dijo:

 

“El Profeta de Allah callaba sobre temas que no le concernían. Él atraía a las personas, y no las rechazaba. Él enaltecía la nobleza de las personas y los hacía responsables de sus asuntos. Fue cauteloso con las personas y se protegió de ellos, pero no los privó de una cálida sonrisa o de una adecuada conducta. Él averiguaba acerca de sus compañeros, y les preguntaba a las personas sobre sus asuntos. Alentaba lo que era bueno y fortificante, y desalentaba lo que era maligno y oculto. Era equilibrado y coherente. Él no era negligente, ya que eso hubiera producido la negligencia de las personas y hubiera incrementado la indiferencia. Él tuvo provisiones para cada ocasión, y nunca se sobrepasó ni quedó corto con la justicia. Las personas más cercanas a él eran los que más lo asistían. El más alto entre ellos era el mejor en buscar personas y ayudarlas”. (7)

 

“Él estaba siempre sonriendo, con modales gentiles, y con carácter tranquilo. No era severo ni de corazón duro, no era ruidoso en los mercados, ni era abusivo. Desatendía lo que no le gustaba, y nadie nunca lo hizo desesperar. Nunca respondió con menosprecio ni maldiciendo. Se prohibió s sí mismo 3 cosas: las disputas, la arrogancia y los temas que no le concernían. Y prohibió a las personas 3 hechos: no degradar ni infamar a nadie; no involucrarse con el honor o los asuntos personales de otros; y no hablar, excepto en asuntos en los cuales tengan la esperanza de ser gratificados. Cuando hablaba, sus asistentes solían bajar sus cabezas como si un pájaro se hubiera posado sobre ellos. Una vez que él finalizaba, ellos hablaban. No competían entre ellos en su presencia para hablar, pero cuando uno hablaba ante él, el resto lo escuchaba hasta que terminaba. El discurso en su presencia fue lo primero entre ellos. Él solía reír con ellos, y preguntarse junto a ellos. Tenía paciencia con los desconocidos cuando eran rudos en sus discursos y peticiones.” (8)

 

“El silencio del Profeta de Allah se debía a 4 razones: templanza, cautela, discreción y contemplación. Su discreción estaba relacionada con el profundo pensamiento, con escuchar a las personas; y su contemplación fue eterna y no efímera. Él tuvo el más extremo nivel de paciencia, por lo que no se enojaba fácilmente. La cautela para él se debía a 4 principios: seguir lo bueno que se debía  seguir, evitar lo malo que debía ser evitado, pensar profundamente para obtener las mejores cosas para su Umma, y hacer lo mejor de ellos para recoger ambas: la vida actual y la vida venidera.” (9)

 

“Él siempre estaba sonriendo, estaba bien dispuesto, no era ni vulgar ni áspero. No era ni clamoroso ni inmoral. No criticaba ni era altercador. No hacía caso a lo que le desagradaba, y nadie lo hizo desesperar.” (10)

 

 

 

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Referencias:

 

1 – Al Bujari número 4572; Muslim número 231.

 

2 – Arthur Gilman, “El Oriente”, página 17.

 

3 – Citado por Muhammad Othman, “Muhammad in Fair International Literature”, página 110.

 

4 – Thomas Carlyle: “The Heroes”, paginas 50 – 51.

 

5 – Muhammad Sharif Al Shaibani, “Muhammad in Fair Oriental Studies”, página 17.

 

6 – Arlinov: "Prophet Muhammad”, Revista de la Cultura Rusa, Volumen 7, Número 9.

 

7 – Referido por el padre de Jeque Asbhani en “Prophet’s Morals” (16).

 

8 – Referido por el padre de Jeque Asbhani en “Prophet’s Morals” (16).

 

9 – Referido por el padre de Jeque Asbhani en “Prophet’s Morals” (16).

 

10 – Al Tirmizi, “Compendium of Muhammdan Attributes” (24).