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La ética del Profeta (e) con sus compañeros

 

Las relaciones cercanas del Profeta con sus compañeros: Esto es sabido ya que tenemos relatos detallados de la biografía del Profeta. El Profeta es el ejemplo que deberíamos emular en todos nuestros asuntos.

Yarir b. Abdullah dijo: ‘El Profeta (e) no me impidió que me sentara con él desde que acepté el Islam. Siempre sonreía cuando me miraba.

Una vez me quejé con él, ya que no podía andar a caballo y me dio un leve golpe en el pecho y le suplicó a Dios, diciendo:
‘¡Oh Dios! Sujétalo, y conviértelo en una persona que guíe  a los demás y que sea una fuente de orientación’.  (Bujari, 5739)
El Profeta (e) solía entretener a sus compañeros y bromeaba con ellos: Anas b. Malik dijo que el Mensajero de Dios (e)  era la persona más educada.

Tengo un hermano menor cuyo nombre es Abu Umair – el solía jugar con un pequeño pájaro llamado 'An-Nughair'. El Profeta (e) le dijo:
‘¡Abu Umair! ¿Qué fue lo que hizo el Nughair?’. (Muslim, 2150)
El Profeta (e) no solamente entretenía a sus compañeros con palabras, sino que los divertía jugando.  Anas b. Malik dijo:
‘Un beduino llamado Zahir b. Haram le hacía regalos al Profeta (e) y él también le hacía regalos. El Profeta (e) dijo:
‘Zahir es nuestro desierto, y nosotros su ciudad’.
El Profeta (e) se le acercó mientras estaba vendiendo sus mercancías lo abrazó por detrás, y éste no lo vio. Luego dijo: ‘¡Suéltame!’ Cuando se percató de que era el Profeta (e) quien estaba abrazándolo, presionó su espalda contra el pecho del Mensajero! El Mensajero de Dios (e) le dijo: ‘¿Quién compraría este esclavo para mí?’ Zahir dijo: ‘¡Mensajero de Dios, no valgo nada!’ El Mensajero de Dios (e) dijo:
‘¡Dios no te considera sin valor!’ o dijo: ‘Tú eres valioso y precioso para Dios’ (Ibn Hibban, 5790)
3. Consultaba a sus compañeros: El Profeta (e) consultaba a sus compañeros, y tenía en cuenta sus opiniones y puntos de vista en asuntos y problemas en los cuales no se revelaban los textos sagrados. Abu Hurairah dijo:
‘No he visto una persona mas entusiasta por los consejos sinceros de sus compañeros que el Mensajero de Dios (e).’ (Tirmidhi, 1714)

4. Visitar a los enfermos, fuesen o no musulmanes: El Profeta (e) se preocupaba por sus compañeros y se aseguraba que estuvieran bien. Si se enteraba que alguien estaba enfermo, corría a visitarlo con quien estuviera junto a él. No sólo visitaba a los musulmanes que estaban enfermos; sino que visitaba también a aquellos que no eran musulmanes. Anas b. Malik dijo:
‘Un muchacho judío le servía al Profeta (e) y enfermó, entonces el Profeta (e) dijo: ‘Vamos a visitarlo’. Fueron a verlo, y encontraron a su padre sentado a su lado, el Mensajero de Dios (e) dijo: ‘Atestigua que no hay otro verdadero dios merecedor de  adoración que Dios’ y yo intercederé  por ti el Día de la Resurrección. ‘El muchacho miró a su padre, y el padre le dijo: '¡Obedece a Abul-Qasim!' Entonces el muchacho dijo: ‘No hay otro verdadero dios merecedor de  adoración que Dios, y Muhammad es el último Mensajero’.

 

El Profeta (e) dijo: ‘Todas las alabanzas le corresponden a Dios, Quien lo salvó del  Fuego del Infierno’. (Ibn Hibban, 2960)
5. Era agradecido con la bondad de la gente hacia él, y recompensaba generosamente: Abdullah b. Umar narró que el Mensajero de Dios (e) dijo:
‘Quien busque refugiarse en Dios de su demonio, no será perjudicado. Quien te pida algo por Dios, entrégaselo. Quien te invite, acepta su invitación. Quien te haga un favor o un acto de bondad, págale de manera similar; pero si no encuentras con que recompensarlo, entonces suplica a Dios por él continuamente, hasta que consideres que lo has compensado’.' (Ahmad, 6106)
A'ishah dijo:
‘El Mensajero de Dios (e) aceptaba regalos, y los recompensaba con generosidad’. (Bujari, 2445)
6. El amor del Profeta por todo lo bueno y hermoso: Anas dijo:
‘La mano del Mensajero de Dios (e) era más suave que cualquier seda que jamás haya tocado, y el aroma de su piel era mas agradable que cualquier perfume que jamás haya sentido’. (Bujari, 3368)
7. El Mensajero de Dios (e) amaba ayudar a otros intercediendo por ellos:
Abdullah b. Abbas dijo:
‘El marido de Barirah era un esclavo que se llamaba Mugís – Lo vi caminando tras ella, llorando, por las calles de Medina, y sus lágrimas caían de su barba. El Mensajero de Dios (e) le dijo a Al-Abbas: ‘¡No te asombra, cuanto ama Mughiz a Barirah, y cuanto Barirah lo desprecia!’
El Profeta (e) le dijo a Barirah: ‘¿Por qué no vuelves con él?’ Ella le dijo: ‘¿Me está ordenando que lo haga?’ Él dijo: ‘No, estoy intercediendo en su favor’. Ella dijo: ‘No lo necesito’.  (Bujari,  4875)
8.  El Mensajero de Dios (e) se servía a sí mismo: A'ishah dijo:
‘Me preguntaron como el Mensajero de Dios (e) se comportaba en su casa’. Ella dijo: ‘Él era como cualquier hombre; lavaba su ropa, alimentaba a sus ovejas y se servía a sí mismo’.'  (Ahmad 24998)
Los excelentes modales del Profeta, no solo hacían que se sirviera a sí mismo, sino también, que sirviera a los demás. A'ishah dijo:
‘Me preguntaron como se comportaba en su casa el Mensajero de Dios (e)’. Ella dijo: ‘Él ayudaba en la casa con las tareas diarias, y cuando oía la llamada a la oración se dirigía a la mezquita’. (Bujari 5048)