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El nacimiento de Muhammad (Su infancia)

La costumbre común de los árabes que vivían en ciudades era enviar a sus hijos con niñeras beduinas con el propósito de que crecieran libres y saludables

mohamed en el desierto, para poder también robustecerse y aprender el lenguaje puro de los beduinos y adquirir sus modales, que eran reconocidos por la honradez y la carencia de numerosos vicios que normalmente se desarrollan en sociedades sedentarias.

El Profeta fue confiado más tarde a Halîmah bint Abi Dhuaib perteneciente a Bani Sa‘d Ibn Bakr. Su esposo fue Al-Hâriz Ibn ‘Abdul ‘Uzza llamado Abu Kabshah, de la misma tribu.

Muhammad tuvo muchos hermanos y hermanas de leche, ‘Abdullah Ibn Al-Hâriz, Anisah bint Al-Hâriz, Hudhafah o Yudhamah bint Al-Hâriz (conocida como Ash-Shaima’), Abu Sufián Ibn Al-Hâriz Ibn ‘Abdul-Muttalib, el primo del Profeta . Hamzah Ibn ‘Abdul-Muttalib, el tío (paterno) del Profeta , fue amamantado por las mismas dos nodrizas, Zuaibah y As-Sa‘diah, que amamantaron al Profeta .[1]

La tradición nos relata como Halîma y su familia fueron favorecidos de varias maneras mientras Muhammad  vivió bajo su cuidado. Ibn Ishâq registró que Halîma narró que ella junto a su esposo y un niño aun lactante partieron de su pueblo en compañía de algunas mujeres de su clan en busca de niños a quienes amamantar. Ella dijo:

“Fue un año de hambruna y sequía y no teníamos nada para comer. Monté una burra marrón. Poseíamos también con nosotros una camella vieja. Juro por Allâh que no podíamos siquiera obtener una gota de leche. No pudimos conciliar el sueño durante la noche porque el niño lloraba de hambre. No había suficiente leche en mi pecho y la camella no tenía nada para alimentarlo. Solíamos suplicar constantemente para que llueva y se aliviaran nuestras penas. Fuimos a La Meca buscando niños para amamantar. Ni una sola mujer de las nuestras aceptó al Mensajero de Allâh   para amamantarlo, cuando se enteraban que era huérfano. Habíamos fijado nuestros ojos en la recompensa que obtendríamos del padre del niño ¡Un huérfano! ¿Para qué estaban su abuelo y su madre? Así que en principio lo rechazamos. Cada mujer de mi clan consiguió a alguien para amamantar y cuando estuvimos a punto de partir, le dije a mi esposo: “Por Allâh, no quiero regresar con las otras mujeres sin ningún bebé para amamantar. Debería ir a buscar a ese huérfano y llevarlo”. Me contestó: “No hay daño en hacerlo y tal vez Allâh nos bendiga con él.’ Así que fui y me lo llevé porque no había otra alternativa para mí que esa. Cuando lo cargué en mis brazos y regresé a mi lugar lo coloqué en mi pecho y para mi gran sorpresa, estos se encontraban llenos. Bebió hasta satisfacerse, y también lo hizo su hermano de leche y luego ambos se durmieron aunque mi bebé no pudo dormir la noche anterior. Mi esposo fue hacia la camella para ordeñarla, y para su asombro, la encontró llena de leche. Ordeñó y bebimos hasta saciarnos, y gozamos de un buen sueño durante la noche. A la mañana siguiente, mi marido dijo: “Por Allâh, Halima, debes entender que has traído un niño bendecido”. Respondí: “Por la gracia de Allâh, espero que así sea”.

La tradición nos menciona que Halima y su familia tivieron una vida agraciada mientras el Profeta  permaneció con ellos, rodeados de un aura de buena fortuna. La mula en que los llevaba a La Meca casi se desplomaba; pero recuperó fuerzas para el asombro de los acompañantes de Halima. Luego cuando llegaron a los campamentos en territorio del clan Sa’d, encontraron todo a su favor. En la tierra árida crecieron pasturas y el ganado volvía satisfecho y lleno de leche. Muhammad   estuvo con Halima dos años hasta que fue destetado. Halima nos cuenta así este episodio:

“Entonces lo llevamos con su madre insistiéndole para que le permita quedarse con nosotros y así beneficiarnos de la buena ventura y las bendiciones que nos traía. Insistimos en nuestro pedido aludiendo que nuestra ansiedad era que el niño no se contagie de alguna peste en La Meca. Al fin se nos concedió nuestro deseo y el Profeta  permaneció con nosotros hasta que lo devolvimos”.[2]

El Profeta  permaneció con ellos hasta los cuatro o cinco años de edad.[3] Encontramos en Sahih Muslim el relato de Anas: que el Ángel Gabriel  descendió y abrió su pecho para sacar su corazón. Entonces extrajo un coágulo negro de éste y dijo: “Ésta era la parte de Shaitân en ti”. Luego lo lavó con agua de Zamzam en un recipiente de oro. Después devolvió el corazón a su sitio. Los niños y compañeros de juego fueron corriendo hacia su madre, o sea, su nodriza, y dijeron: “¡Muhammad ha sido asesinado!” Todos se dirigieron a él y lo hallaron en buen estado excepto que su rostro estaba pálido. Dijo Anas: “He visto las cicatrices que quedaron en su pecho”.[4]

El nacimiento de Muhammad cuarenta años antes de la profecia

Muhammad  , el líder de los Profetas, nació en el sector de Bani Hâshim en La Meca, un lunes por la mañana, el día nueve de Rabi’ Al-Auual, el mismo año que tuvo lugar el incidente del Elefante, un veinte o veintidós de abril del 571 d. C., de acuerdo al sabio Muhammad Sulaimân Al-Mansourpuri y al astrónomo Mahmûd Pasha.[1]

Reportó Ibn Sa‘d que la madre de Muhammad dijo: "Cuando nació hubo una luz que salió de mí y alumbró los palacios de Siria". Ahmad y Ad-Dârimi reportaron algo similar.[2]

Fue reportado que hechos significantes acompañaron su nacimiento: catorce balcones del palacio de Kisra se derrumbaron, el fuego sagrado de los Magos zoroastrianos se apagó, y algunas iglesias del lago de Sawa se hundieron y colapsaron. Esto fue registrado por At-Tabari, Al-Baihaqi y otros pero ninguna de las cadenas de narradores está confirmada.[3]

Su madre mandó inmediatamente a informarle a su abuelo ‘Abdul-Muttalib tan alegre suceso. Felizmente se acercó a ella, lo tomó y lo llevó a

la Ka'bahh, donde alabó y agradeció a Allâh  .[4] ‘Abdul-Muttalib lo llamó Muhammad un nombre que no era común entre los árabes de esa época. Le realizó la circuncisión en su séptimo día como era costumbre entre los árabes. [5]

La primera mujer que lo amamantó luego de su madre fue Zuaîbah, la concubina de Abu-Lahab, junto con su hijo, Masrûh. Ella había amamantado a Hamzah Ibn ‘Abdul-Muttalib y posteriormente amamantó a Abu Salamah Ibn ‘Abdul-Asad Al-Majzûmi.[6]

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El voto de sacrificar un hijo

El voto de sacrificar un hijoABD al-Muttalib era respetado por el Quraysh por su generosidad, su veracidad y su sabiduría.
Era también un hombre de buena presencia, con un aspecto que imponía. Otra razón por la
que debía considerarse afortunado era su riqueza. Ahora todo esto se veía coronado por el
honor de ser el instrumento elegido a través del cual Zamzam había sido recuperado.

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Linaje y Familia de Muhammad

 

muhamed(s w s)

Con respecto al linaje de Muhammad  , hay tres partes: La primera, cuya veracidad es respaldada por los biógrafos y estudiosos de la genealogía, la cual dice que la ascendencia de Muhammad   se remonta a 'Adnân. La segunda, con muchos desacuerdos, se remonta más allá de 'Adnân hasta Ibrâhîm  . La tercera, con muchos componentes incorrectos se remite más allá de Ibrâhîm   hasta alcanzar a Adam .Algunos de estos conceptos han sido comentados anteriormente, pero aquí mencionaremos en detalle estas tres partes de su linaje.

El primero: Muhammad  Ibn ‘Abdullah Ibn ‘Abdul-Muttalib (llamado Shaibah) Ibn Hâshim, (llamado ‘Amr) Ibn ‘Abd Manâf (llamado Al-Mugîrah) Ibn Qusai (llamado Zaid) Ibn Kilâb Ibn Murrah Ibn Ka‘b Ibn Lua’i Ibn Gâlib Ibn Fihr (llamado Quraish y su tribu fue llamada así después de él) Ibn Malik Ibn An-Nadr (llamado Qais) Ibn Kinânah Ibn Juzaimah Ibn Mudrikah (llamado ‘Amir) Ibn Elias Ibn Mudar Ibn Nizâr Ibn Ma‘ad Ibn 'Adnân [1]

La segunda: 'Adnân Ibn Add Ibn Humaisi‘ Ibn Salâmân Ibn 'Aus Ibn Buz Ibn Qamual Ibn Ubai Ibn ‘Auuâm Ibn Nâshid Ibn Haza Ibn Bildâs Ibn Iadlâf Ibn Tabij Ibn Yahim Ibn Nahish Ibn Mâji Ibn 'Aid Ibn ‘Abqar Ibn ‘Ubaid Ibn Ad-Da‘a Ibn Hamdân Ibn Sanbir Ibn Iazrabi Ibn Iahzin Ibn Ialhan Ibn Ar‘awi Ibn Aid Ibn Deshân Ibn 'Aisar Ibn Afnâd Ibn Aihâm Ibn Muqsar Ibn Nâhiz Ibn Zârih Ibn Sami Ibn Mazzi Ibn ‘Awdah Ibn ‘Arâm Ibn Qaidâr Ibn Isma’il hijo de Ibrâhîm . [2]

La tercera: Ibrâhîm  Ibn Târih (Azar) Ibn Nâhûr Ibn Sârû‘(o Sarug) Ibn Ra‘u Ibn Falij Ibn 'Abir Ibn Shâlij Ibn Arfajshad Ibn Sâm  (Sem, padre de los semitas) Ibn Nûh   (Noé) Ibn Lamik Ibn Mutuashlaj Ibn Ajnûj  -se menciona que era el Profeta Idrís   -  Ibn Yarid Ibn Mahla’il Ibn Qainan Ibn Anushah Ibn Shiz (Seth) Ibn Adam  (Adán).[3].

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Necesidad de un profeta

Necesidad de un profetaABD al-Muttalib no oraba a Hubal. Siempre oró a Allah. Pero el ídolo moabí había estado durante generaciones en el interior de la Casa de Dios y para el Quraysh se había convertido
en una especie de personificación de la barakah, es decir, la bendición, la influencia espiritual,
que impregnaba al mayor de todos los Santuarios. Había por toda Arabia otros santuarios menores y, de éstos, Tos más importantes del Hiyaz eran los templos de las "tres hijas de
Dios", como las llamaban algunos de sus adoradores: Al-Lat, al-Uzzah y Manat.

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La ubicación geográfica de los árabes

mezquita

Lingüísticamente, la palabra "árabe" significa tierra desértica y árida sin agua ni vegetación. Desde los albores de la historia, este término se ha usado para la Península arábiga y sus personas.

La Península arábiga se encuentra delimitada al oeste por el Mar Rojo y la península del Sinaí, al este por el Golfo arábigo ( El Golfo Pérsico), al sur por el Mar árabe que es una extensión del Océano Índico y al norte por Siria e Irak. La superficie que ocupa esta área se estima entre un millón y un millón trescientas mil millas cuadradas

El año del elefante

 

El año del elefanteEN aquel tiempo el Yemen se encontraba bajo el gobierno de Abisiy el virrey era un abisinio
llamado Abrahah. En Saná levantó una catedral magnífica con la esperanza de que
reemplazara a la Meca como el gran lugar de peregrinación para toda Arabia. Para su
construcción hizo traer mármol de uno de los palacios abandonados de la Reina de Saba,

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Gobiernos y Autoridades entre los Árabes

muhamedCuando surgió la luz del Islam, los gobernantes de Arabia eran de dos tipos: los coronados reyes, que de hecho no eran del todo independientes; y los líderes de las tribus y clanes, quienes gozaban de la misma autoridad y privilegios que los reyes, pero eran más independientes, aunque algunos mostraban cierta clase de  sometimiento a los reyes. Los reyes eran  del Yemen y Siria, la dinastía de Gassán y los monarcas de Hirah. Los demás gobernantes de Arabia no eran reyes. Cuando hablamos de los árabes anteriores al Islam, vemos  la necesidad de dar un panorama general de la historia de sus autoridades, gobiernos, sectarismos y de la religión predominante que tenían, de manera que pueda facilitar la comprensión de las circunstancias que rodeaban el momento en que el Islam tuvo su aparición.

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El desierto

El desiertoERA costumbre de todas las grandes familias de las ciudades árabes enviar a sus hijos, poco
después del nacimiento, al desierto, para que fuesen amamantados y destetados y pasasen
parte de su infancia entre una de las tribus beduinas. La Meca no tenía ningún motivo para ser
la excepción, pues las epidemias no eran infrecuentes y el porcentaje de mortalidad infantil era
elevado. De cualquier modo, no sólo el aire puro del desierto era lo que deseaban que sus hijos
absorbiesen. Eso, para los cuerpos; pero el desierto también tenía su obsequio para las almas.

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El último sermon del profeta (SAW).por El Imam Al-Bujari(RAH)

Bismi-illahi’r-rahmani’r-rahim, En el Nombre de Allah, Todo Misericordioso y Compasivo

A Allah alabamos, Ante Él nos arrepentimos. En Él buscamos refugio de nuestra maldad interior y de nuestras malas acciones.

¡Oh gente! Escuchad bien lo que digo. No sé si os volveré a encontrar aquí de nuevo después de este año.

¡Oh gente! Así como este día, este mes y esta ciudad (1) vuestra son sagrados, así son vuestras vidas, vuestras propiedades y vuestro honor sacrosantos e inviolables.

¡Mis compañeros! Muy pronto os encontraréis con vuestro Señor y Él seguramente os preguntará acerca de vuestro estado y conducta actuales.

Cuidaos de no regresar al error de vuestros modos de vida anteriores y vuestras enemistades entre familias o clanes.

Que aquellos que se encuentran aquí les transmitan este testamento mío a aquellos que están ausentes.

Puede ser que alguno que lo oiga llegue a entenderlo y conservarlo mejor que aquellos que lo escuchan aquí y ahora.

¡Mis compañeros! Que cualquiera que mantenga una prenda en garantía la devuelva a su dueño.

El interés de cualquier tipo queda abolido, debajo de mi pie.

Pero debéis devolver el capital que os han prestado.

No hagáis daño y no os dañarán.

Prestar con intereses ahora está prohibido por decreto de Allah. Este feo hábito, una reliquia de los tiempos de Ignorancia, lo pisoteo en todas sus formas. El primer interés que dejo abolido es el de Abbâs ibn Abd al-Muttalib(2).

¡Mis compañeros! Las reinivindicaciones de sangre de los tiempos de Ignorancia quedan completamente abolidas.

La primera reivindicación de sangre que dejo abolida es la de Rabi’a, la nieta de Abd al-Muttalib.

¡Oh gente! Ahora Satán no tiene esperanzas de reestablecer alguna vez su control y dominio en esta tierra vuestra. Pero todavía le agradará que lo obedezcáis en otras cuestiones que consideráis de poca importancia. Cuidaos también de esas cosas para proteger vuestra religión.

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Dos aficciones

 

Dos aficcionesHALIMAH y Harith estaban convencidos de que los niños habían dicho la verdad; por ello se
encontraban sumamente perturbados.

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La casa de Dios

La casa de DiosEL Libro del Génesis nos cuenta que Abraham no tenía hijos, ni esperanza de descendencia, y
que una noche Dios lo llamó fuera de su tienda y le dijo: "Mira al cielo y cuenta, si puedes, las
estrellas." Y mientras Abraham contemplaba las estrellas oyó que la voz decía: "Así de
numerosa será tu descendencia." (15:5).

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Capítulo 13: La casa

 

Capítulo 10: El monje BahiraEL novio dejó la casa de su tío y se fue a vivir a la de la novia. Al mismo tiempo que una
esposa, Jadiyah fue también una amiga para su esposo, compartiendo sus inclinaciones e
ideales en notable grado. Su matrimonio fue extraordinariamente bendito y lleno de una gran
felicidad, aunque no estuvo exento de los pesares de la aflicción. Ella le dio seis hijos, dos
varones y cuatro hembras. El hijo mayor fue un niño llamado Qasim, y a Muhammad se le
conoció como Abu-l-Qasim, el padre de Qasim; pero el niño murió antes de cumplir los dos
años. El siguiente fue una niña, a la que llamaron Zaynab, que fue seguida de tres niñas más:
Ruqayyah, Umm Kulthum y Fatimah, y de otro hijo de corta vida.
El día de su matrimonio Muhammad liberó a Barakah, la fiel esclava que había
heredado de su padre, y, el mismo día, Jadiyah lo obsequió con uno de sus esclavos, un joven
de quince años llamado Zayd. Por lo que a Barakah se refiere, la casaron con un hombre de
Yathrib al cual dio un hijo, por el que fue conocida como Umm Ayman, la madre de Ayman. En
cuanto a Zayd, él y otros jóvenes habían sido adquiridos recientemente en la gran feria de
Ukad por el sobrino de Jadiyah, Hakim, el hijo de su hermano menor Hizam; y la siguiente vez
que su tía lo visitó, Hakim mandó traer a sus nuevos esclavos e invitó a Jadiyah a escoger uno
para ella. Zayd había sido el elegido.
Zayd estaba orgulloso de su linaje. Su padre, Harithah, era de la gran tribu
septentrional de Kalb, cuyo territorio se extendía por las llanuras entre Siria e Iraq. Su madre
pertenecía a la no menos ilustre tribu vecina de Tayy, uno de cuyos jefes en aquel tiempo era
el poeta-caballero Hatim, famoso en toda Arabia por su caballerosidad y su generosidad
fabulosa. Varios años habían pasado entonces desde que la madre de Zayd lo había llevado a
visitar a la familia de ella y la aldea donde estaban había sido objeto de una incursión de jinetes
de los Bani Qayn que se habían llevado al chico y lo habían vendido como esclavo. Harithah,
su padre, lo había buscado en vano, y Zayd no había visto a ningún viajero de Kalb que le
pudiese llevar un mensaje a sus padres. Pero la Kaabah atraía peregrinos de todas las partes
de Arabia y, un día durante la estación sagrada, varios meses después de haberse convertido
en esclavo de Muhammad, vio a varios hombres y mujeres de su propia tribu y clan en las
calles de la Meca. Si los hubiese visto el año anterior, sus sentimientos habrían sido muy
diferentes.Había ansiado tal encuentro; sin embargo, ahora que por fin había sucedido lo ponía
en un dilema. No podía deliberadamente mantener a su familia ignorante de su paradero. Pero,
¿qué mensaje podía enviarles? Cualquiera que fuese su tenor, sabía él, como hijo del desierto,
que solamente un poema sería apropiado para una ocasión así. Compuso algunos versos que
expresaban algo de su sentir, pero insinuaban más de lo que expresaban. Entonces abordó a
los peregrinos kalbíes y, habiéndoles contado quién era, dijo: "Transmitid a mi familia estas
líneas, porque bien sé que se han afligido por mí:
Aunque lejos me encuentre, llevad sin embargo mis palabras
A mi gente: en la Casa Sagrada
Tengo mi morada en medio de los lugares santificados por Dios
Desechad por tanto las penas que os afligían
No fatiguéis a los camellos, registrando la tierra por mi
Porque yo, alabado sea Dios,
Estoy con la mejor de las nobles familias,
En todo su gran linaje."
Muhammad, Su vida basada en las fuentes más antiguas Martín Lings
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Cuando los peregrinos volvieron a sus hogares portando estas nuevas, Harithah se
puso inmediatamente en camino hacia la Meca con su hermano Kab, y dirigiéndose a
Muhammad le rogaron que permitiese el rescate de Zayd por la cantidad que pidiese. "Que elija
él," dijo Muhammad, y si os elige a vosotros, es vuestro sin rescate; si me elige a mí, yo no soy
quien deba poner a otro por encima de quien me ha elegido." Entonces llamo a Zayd y le
preguntó si conocía a los dos hombres. "Éste es mi padre", dijo el joven, y este es mi tío." "A mí
tú me conoces", dijo Muhammad, "y has visto mi compañerismo hacia ti, así pues elige entre
ellos y yo." Pero la elección de Zayd ya estaba hecha y dijo enseguida: "No elegiría a ningún
hombre antes que a ti. Tú eres para mí como mi padre y mi madre." "¡Qué vergüenza, oh
Zayd!", exclamaron los hombres de Kalb. "¿Elegirás la esclavitud por encima de la libertad y
por encima de tu padre, tu tío y tu familia?" "Así es," dijo Zayd, "porque he visto en este hombre
tales cosas que nunca podría elegir a otro por encima de él."
Toda ulterior conversación fue abreviada por Muhammad, que les ordenó entonces que
fuesen con él a la Kaabah; y, de pie, en el Hichr, dijo en voz alta: "¡Oh todos los presentes, dad
testimonio de que Zayd es mi hijo; yo soy su heredero y él es el mío!" (I.S. III/1, 28).
El padre y el tío tuvieron así que volverse sin que su propósito se hubiera visto
cumplido. Pero teniendo en cuenta el profundo amor mutuo que había ocasionado esta
adopción, la historia que tuvieron que contar a su tribu no era una historia ignominiosa;
además, cuando vieron que Zayd era libre y restablecido en su honor, con lo que prometía
tener una posición elevada entre las gentes del Santuario que podría beneficiar a sus
hermanos y parientes en años venideros, se resignaron y regresaron sin amargura. Desde ese
día el nuevo hashimí fue conocido en la Meca como Zayd ibn Muhammad.
Entre las personas que con más frecuencia visitaban la casa estaba Safiyyah, ahora
cuñada de Jadiyah, la más joven de las tías de Muhammad, más joven incluso que él. Solía
llevar con ella a su hijito Zubayr, llamado así por el hermano mayor de Safiyyah. Así pues,
Zubayr conoció bien a sus primas, las hijas de Muhammad, desde su más tierna infancia. Con
Safiyyah también venía su fiel criada Salma, que había asistido a Jadiyah en el parto de todos
sus hijos y que se consideraba a si misma como una más de la casa.
Con el paso de los años hubo visitas ocasionales de Halimah, la nodriza de
Muhammad, y Jadiyah siempre se mostró generosa con ella. Una de estas visitas tuvo lugar en
una época de intensa y extendida sequía debido a la cual los rebaños de Halimah habían
mermado seriamente, y Jadiyah la obsequió con cuarenta ovejas y un camello con litera.
(I.I.I./1, 71). Esta misma sequía, que produjo una cierta carestía en el Hiyaz, fue la causa de
una incorporación muy importante a la familia.
Abu Talib tenía más hijos de los que podía mantener, y la escasez dejó sentir su peso
sobre él abrumadoramente. Muhammad lo advirtió y sintió que había que hacer algo. Abu
Lahab era el más rico de sus tíos, pero estaba algo distanciado del resto de la familia, en parte
sin duda porque nunca había tenido hermanos o hermanas uterinos entre ellos, habiendo sido
único hijo de su madre. Muhammad prefería pedir ayuda a Abbas, que bien podía
proporcionarla, ya que era un próspero mercader, y con él tenía una estrecha relación por
haberse criado juntos. Igual de íntima, o incluso más, era la mujer de Abbas, Umm al-Fadí, que
lo quería muchísimo y siempre lo recibía afectuosamente en su casa. En consecuencia se
dirigió entonces a ellos y sugirió que cada una de las dos familias debía hacerse cargo de los
hijos de Abu Talib hasta que la situación mejorase. Asintieron de buena gana, y los dos
hombres fueron a ver a Abu Talib, que dijo tras escuchar su propuesta: "Haced vuestra
voluntad, pero dejadme a Aqil y Talib." Yafar tenía entonces unos quince años y ya no era el
más pequeño de la familia. Su madre, Fatimah, había dado aún otro hijo a Abu Talib, unos diez
años más joven, y le habían llamado Ali. Abbas dijo que él se encargaría de Yafar, con lo cual
Muhammad acordó hacer lo mismo con Ali. Fue por esa época cuando Jadiyah había dado a
luz a su último hijo, un niño llamado Abdallah, pero el pequeño había fallecido a una edad aún
más temprana que Qasim. En cierto sentido fue reemplazado por Ali, que fue criado como un
hermano para sus cuatro primas, siendo aproximadamente de la misma edad que Ruqayyah y
Umm Kulthum, algo más joven que Zaynab y un poco mayor que Fatimah. Estos cinco, junto
con Zayd, formaban la familia más inmediata de Muhammad y Jadiyah. Pero había muchos
Muhammad, Su vida basada en las fuentes más antiguas Martín Lings
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otros parientes por quienes sentía un profundo cariño y que desempeñan un papel, grande o
pequeño, en la historia que aquí se narra.
El tío mayor de Muhammad, Harith, entonces ya fallecido, había dejado muchos hijos.
Uno de ellos, su primo Abu Sufyan, era también su hermano de leche al haber sido criado por
Halimah, entre los Bani Sad, algunos años después que Muhammad. La gente decía que Abu
Sufyan era de los que guardaban más parecido con Muhammad, y entre las características que
tenían en común estaba la elocuencia. Pero Abu Sufyan era un poeta de talento quizás de
mayor talento que sus tíos Zubayr y Abu Talib mientras que Muhammad jamás había mostrado
ninguna inclinación a componer un poema, aunque en su dominio del árabe y en la belleza de
su lenguaje no había quien lo superase.
En Abu Sufyan, que era más o menos de su misma edad, tenía en cierto modo un
amigo y un compañero. Más próximos por parentesco de sangre eran los numerosos hijos de
las hermanas uterinas de su padre, es decir de las cinco hijas mayores de Abd al-Muttalib.
Entre los mayores de estos primos se encontraban los hijos de su tía Umaymah, que se había
casado con un hombre llamado Yahsh, de la tribu de Asad de Arabia Septentrional. 1 Tenía él
una casa en la Meca, y para un hombre que vivía con una tribu que no era la suya existía la
posibilidad de hacerse mediante alianza mutua confederado de un miembro de la tribu, en la
cual quedaba en cierto modo integrado, compartiendo hasta cierto punto sus responsabilidades
y sus privilegios. Harb, entonces jefe de la rama Umayya2 del clan de Abdu Shams, había
hecho a Yahsh su confederado, por lo que al casarse Umaymah con él casi podía decirse que
se había casado con un shamsi. Su hijo mayor, llamado, como el hermano de ella, Abdallah,
era unos doce años más joven que Muhammad y los dos primos se profesaban un gran afecto
mutuo. La hija de Umaymah, Zaynab, varios años menor que su hermano, una muchacha de
notable belleza, estaba incluida en este vínculo. Muhammad había conocido y amado a ambos
desde la más tierna infancia, al igual que le sucedía con otros, en particular con Abu Salamah,
el hijo de su tía Barrah.
La poderosa atracción que se centraba en al-Amin - como a menudo se le llamaba- iba
mucho más allá de su propia familia, y Jadiyah estaba con él en ese centro, amada y honrada
por todos los que entraban en el amplio círculo de su resplandor, un círculo que también incluía
a muchos de los parientes de ella. Especialmente próxima a Jadiyah estaba su hermana Halah,
cuyo hijo Abu al-As visitaba con frecuencia la casa. Jadiyah quería a su sobrino como si
hubiese sido su propio hijo, y a su debido tiempo - porque ella siempre estaba buscando ayuda
y consejo Halah le pidió que le buscase una esposa. Cuando Jadiyah consultó con su marido él
sugirió a su hija Zaynab, que pronto estaría en edad casadera; y cuando llegó el momento se
casaron.
Las esperanzas de Hashim y Muttalib -los dos clanes contaban políticamente como uno
-para la recuperación de su decadente influencia descansaban en Muhammad. Éste, sin
embargo, más allá de todo asunto de clan, había llegado a ser considerado por los jefes del
Quraysh como uno de los hombres más capaces de la generación llamada a sucederlos y que
tendría, después de ellos, la tarea de mantener el honor y el poder de la tribu en toda Arabia.
En boca de todos estaba continuamente el elogio de al-Amin; y quizás fue esta la razón por la
que entonces Abu Lahab se dirigió a su sobrino con la proposición de que Ruqayyah y Umm
Kulthum fueran prometidas en matrimonio a sus hijos Utbah y Utaybah. Muhammad aceptó,
porque tenía en buen concepto a estos dos primos, y tuvieron lugar los esponsales.
Fue por aquella época cuando Umm Ayman se convirtió de nuevo en un miembro de la
casa. No consta si volvió como viuda o si su marido se había divorciado de ella. Pero Umm
Ayman no tenía ninguna duda de que su sitio estaba allí y, por su parte, Muhammad se dirigía
a ella, a veces, como "madre" y decía de ella a otros: "Ella es lo único que me queda de las
gentes de mi casa." (I.S. VIII, 162).

Una gran pérdida

Una gran pérdidaLA plegaria de Abraham tuvo respuesta, y costosos presentes llegaban constantemente a la
Meca traídos por los peregrinos que en número cada vez mayor venían de todas las partes de
Arabia, e incluso de más allá, para visitar la Casa Sagrada. La Peregrinación Mayor se hacía
una vez al año, pero la Kaabah también podía ser honrada en cualquier momento mediante
una peregrinación menor; estos ritos continuaron cumpliéndose con fervor y devoción según
las normas establecidas por Abraham e Ismael. Los descendientes de Isaac también

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Capítulo 11: Un pacto de caballería

 

Capítulo 11: Un pacto de caballeríaCUANDO terminó sus negocios en Siria, Abu Talib regresó a la Meca con su sobrino, que
continuó con su vida solitaria de antes. Sus tíos procuraron que Muhammad, al igual que
Abbas y Hamzah, tuviese algún adiestramiento en el empleo de las armas de guerra. Hamzah
estaba destinado claramente a ser un hombre de enorme estatura, dotado de gran fuerza
física. Ya era un buen espadachín y un buen luchador. La estatura y la fuerza de Muhammad
eran normales. Poseía una notable aptitud para el tiro con arco y prometía ser un excelente
arquero, como sus grandes antepasados Abraham e Ismael. Una notable ventaja con la que
contaba para esto era la agudeza de su visión: tenía fama de ser capaz de contar no menos
de doce estrellas de la constelación de las Pléyades.

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Quraysh de la hondonada

Quraysh de la hondonadaUNA de las tribus árabes más poderosas descendientes de Abraham era la de Quraysh.
Alrededor de cuatrocientos años después de Cristo, un hombre de Quraysh llamado Qusayy se
casó con una hija de Hulayl, que entonces era el jefe de los Juzaah. Hulayl prefería su yerno a
sus propios hijos porque Qusayy destacaba entre los árabes de su tiempo; y al morir Hulayl,
después de una violenta batalla que concluyó en arbitraje, se acordó que Qusayy debía
gobernar la Meca y ser el guardián de la Kaabah.

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Capítulo 10: El monje Bahira

Capítulo 10: El monje BahiraLAS riquezas de Abd al-Muttalib habían menguado durante la última parte de su vida, y lo que
dejó a su muerte apenas ascendía a una pequeña herencia para cada uno de sus hijos.

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La recuperación de una pérdida

La recuperación de una pérdida

LINDANTE con el lado noroccidental de la Kaabah hay un pequeño recinto rodeado por un muro bajo semicircular. Los dos extremos del muro quedan cerca de las esquinas norte y
Oeste de la casa, dejando un pasillo para los peregrinos. Pero muchos de los peregrinos
ensanchan su círculo en este punto e incluyen el recinto dentro de su órbita, pasando alrededor
del exterior del muro bajo. El espacio que comprende se llama "Hichr Ismail", ya que bajo las
losas que lo recubren se hallan las tumbas de Ismael y Agar.

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