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Back Está aquí: Portada Profeta Biografía La difícil vida del Profeta

La difícil vida del Profeta

las guerras profanas:

A los veinte años de edad el Profeta e fue testigo de las llamadas guerras profanas, que eran causa de aflicciones y numerosas muertes durante largos años, entre Quraish y Banu Kinânah y Qais ‘Ailân por el otro lado.

Fueron llamadas de esa manera porque lo sagrado fue quebrantado, incluido los meses sagrados. Harb Ibn Umaiah, por su eminente posición y honorable origen, solía ser el líder de Quraish y de sus aliados. En una de esas batallas, el Profeta e ayudó a sus tíos. Su tarea se limitaba a recoger las flechas del enemigo en cuanto caían, y alcanzarlas a sus tíos.[1]

la confenderacion Al-fudul

Cuando finalizaron estas guerras durante el sagrado mes de Dhul Qa‘dah, y la paz fue restablecida, la gente sintió la necesidad de formar una confederación en La Meca para suprimir la violencia y la injusticia, y reintegrar los derechos de los débiles y destituidos. Representantes de  Banu Hâshim, Banu Al-Muttalib, Asad Ibn ‘Abd Al-‘Uzza, Zahrah Ibn Kilâb y Taim Ibn Murrah fueron convocados para reunirse en la casa de un honorable anciano llamado ‘Abdullah Ibn Ÿada‘ân At-Taimí para dedicarse a tan noble tarea. El Mensajero de Allâh  al poco tiempo de ser honrado con la Profecía, al haber presenciado dicho acontecimiento comentó: “Estuve presente en la confederación que se realizó en la casa de ‘Abdullah Ibn Ÿada‘ân. Me ha sido mucho más grato que (obtener) una manada de ganado. Aún ahora en el período islámico yo respondería positivamente a tal encuentro si fuera invitado”.[1]

De hecho, el espíritu noble y postulados de esa confederación era muy contrarios a el actuar de las tribus árabes de la época de la ignorancia, el cual era motivado casi siempre por la ascendencia sanguínea y no así por algún tipo de código de ética. La historia que condujo a su realización cuenta que un hombre del clan Zubaid llegó como comerciante a La Meca, donde vendió algunas mercaderías a Al-‘As Ibn Uail As-Sahmí, y éste último evadió el pago de los bienes. El vendedor solicitó la ayuda de algunos de sus aliados de los clanes Quraishíes, pero estos no prestaron el más mínimo interés en sus reclamos. Entonces, se paró en la cima de una colina y en voz alta recitó versos denunciando la injusticia sufrida. Az-Zubair Ibn ‘Abdul-Muttalib se interesó en el asunto, y en consecuencia, los representantes antes mencionados de dicha confederación acordaron en el encuentro forzar a Al-‘As Ibn Ua’il a pagar la deuda contraída con Zubaid. [2]

los trabajos de Muhammed

Muhammad  , no tuvo un trabajo específico en su juventud pero se ha reportado que trabajó como pastor para Bani Sa‘d[1] y en La Meca como asalariado.[2] A la edad de 25 años, viajó a Siria como comerciante en representación de Jadîÿa. Ibn Ishâq registró que Jadîÿa, hija de Juailid, era una mujer de negocios muy honorable y muy rica. Solía emplear gente para que realice sus negocios dándole un porcentaje de las ganancias conseguidas. Los Quraishíes eran comerciantes, y cuando Jadîÿa fue informada sobre Muhammad  , la veracidad de su palabra, su gran honestidad y sus excelentes modales, lo mandó llamar. Le ofreció dinero para ir a Siria y hacer negocios en su nombre, y le daría un porcentaje más alto que a los demás. También enviaría a su sirviente, Maisarah, con él. Él aceptó y fue con el sirviente a comerciar a Siria.[3]