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Cuentos para dormir

El profesor de la carrera de Sociología, de una universidad en Malasia puso una condición a sus estudiantes para obtener sus puntos completos en su asignatura, que hicieran feliz a un solo ser humano a lo largo de cuatro meses, en el periodo del primer semestre y les ordenó a sus treinta estudiantes que esa persona fuera de su alrededor o no le fuera familiar y dijo que también se mostraría una exposición de lo que se había hecho, delante de sus compañeros al final del semestre.

 El profesor no hizo eso solamente sino que también se puso de acuerdo con una compañía privada de Malasia para que fuese la encargada de premiar las mejores iniciativas, con lo que equivale a un mil de dólares.

Al final del semestre, los treinta estudiantes lograron conseguir las notas completas y eligieron entre sus compañeros, votando por las mejores diez iniciativas, después de que todos expusieron sus trabajos en el teatro de la universidad, al cual asistieron los padres de los estudiantes en Kuala Lumpur.

Estas iniciativas humanitarias generaron unos ambientes llenos de sorpresas y felicidad en Malasia, desde hace dos años, todos intentan hacer un trabajo humanitario distinto, en el que se agrega felicidad a la vida de otra persona.

Un estudiante malasio, uno de los diez ganadores, ponía un regalo diariamente delante de la puerta del apartamento de su compañero en la residencia universitaria que era un indio musulmán, al cual le envió su padre para estudiar la carrera de Medicina en Malasia.

El estudiante eligió a este otro estudiante exactamente porque sintió que no tenía amigos y tampoco sonreía durante el año, en que estuvo como compañero. El estudiante indio no hablaba con nadie, tampoco nadie hablaba con él, parecía triste y decepcionado, lo que empujó a su compañero malasio a que viera que era la persona adecuada a la cual podía hacer feliz.

El primer regalo fue un mensajito que había puesto debajo de la entrada de su casa, que lo escribió en el ordenador de la universidad sin firma: ''De niño, quería ser médico como tú, pero no soy aplicado en las asignaturas científicas, Allah te otorgó la inteligencia con la cual participarás en hacer feliz a la humanidad'' El día posterior, el estudiante compró un sombrero malasio tradicional, lo puso detrás de la puerta con un mensaje: ''Espero que te guste este sombrero'' Por la tarde, el estudiante malasio vio a su compañero indio vistiendo el sombrero con una sonrisa pintada en la cara, una que el estudiante vio por vez primera.

No fue eso solamente, sin embargo, vio en su cuenta de Facebook, una foto del primer mensaje que le escribió a él y otra del sombrero, que puso enfrente de la puerta de su casa, lo mejor que vio, fue el comentario del padre del estudiante indio de Medicina, en Facebook sobre la foto de su mensaje, en el que dijo: ''Incluso tus compañeros de universidad te ven un médico privilegiado, nunca les traiciones y continúa''.

Este comentario estimuló al estudiante malasio a que continuara escribiendo y presentando los regalos pequeños a su compañero diariamente sin identificarse. La sonrisa del estudiante indio iba creciendo día tras día y sus cuentas en el Facebook y en Twitter iban teniendo más amigos, y preguntas: '' ¿Qué consigues hoy?'', ''No tardes, queremos saber cuál es el regalo nuevo''.

La vida del estudiante indio ha cambiado completamente, se convirtió de introvertido y triste, a sonriente y sociable, por el favor de su compañero malasio. Después de dos meses llenos de regalos y mensajes, el estudiante indio se hizo el tema más hablado en la universidad, que le había pedido que contara su experiencia con estos regalos en una entrevista amistosa con los demás estudiantes, el estudiante indio habló de estos regalos delante de sus compañeros y sucedió la sorpresa cuando informó a la audiencia que el primer mensaje que recibió, le hizo dejar de pensar en dejar sus estudios de Medicina y sobrepasar las dificultades y los desafíos académicos y culturales que le enfrentaban.

Muhammad Sherif, el estudiante malasio desempeñó un papel fundamental en la vida de este estudiante, por causa de un pequeño trabajo. Algún día, el estudiante indio será médico y salvará la vida de decenas, y la gracia, después de Allah, es de quien le ayudó por un mensaje de cuidado.

El estudiante malasio pasó la asignatura de Sociología, pero aún sigue haciendo feliz a una persona cada semestre, después de darse cuenta del efecto que dejó; se acostumbró antes de acostarse, a escribir un mensaje o envolver un regalo. Muhammad se puso de acuerdo con una compañía de aparatos electrónicos para convertir su trabajo diario en un trabajo institucional que participa en seguir llevando a cabo el proyecto y apoyar a los voluntarios que pintan la felicidad en toda Malaysia.

¡Cuánto necesitamos ser la fuente de la felicidad los unos a los otros! El más querido por Allah de la gente, es el más útil para la gente, y la mejor obra para Allah es un placer que se causa para un musulmán. Sé positivo, iniciativo y maravilloso.

Traducido por Lic. Samar Sayed

Editado por Dra. Dora Marquez