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Los Milagros de Muhámmad (parte 1 de 3)

Además del Corán - el más grande de los milagros -, el Profeta Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) realizó muchos milagros físicos frente a sus contemporáneos, quienes enumeran centenares de ellos.

Las narraciones de los milagros se han obtenido por métodos fiables y cadenas fuertes de transmisión, incomparables en la historia de las religiones.  Es como si los milagros se hubieran realizado delante de nuestros ojos.  El método meticuloso de trasmisión es lo que nos convence de que Muhámmad realizó estos milagros, con el permiso divino de Dios.  Esto fortalece la creencia en Muhámmad como Mensajero de Dios.

Los grandes milagros de Muhámmad fueron testimoniados por cientos de creyentes y también por escépticos; se revelaron versículos del Corán mencionando los eventos sobrenaturales que ocurrieron.  El Corán mencionó algunos milagros, grabándolos en la memoria de los creyentes.  Los incrédulos de esa época permanecieron callados cuando estos versículos fueron recitados.  Si estos milagros no hubieran tenido lugar, los incrédulos habrían tenido la oportunidad de negarlos y desmentir a Muhámmad.  Pero no pudieron decir que lo recitado en el Corán no había ocurrido realmente, porque ellos habían presenciado ese momento.  En cuanto a los que ya creían, lo cierto fue que estos milagros afianzaron su fe en Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) y en el Sagrado Corán.  Los creyentes se hicieron más fuertes en su fe y los incrédulos guardaron silencio sin poder negar los milagros del Profeta Muhámmad, que tuvieron lugar exactamente como el Corán lo describe.

Mencionaremos a continuación algunos de los milagros físicos realizados por Muhámmad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él).

Los milagros sólo provienen del poder Divino

El milagro es sólo uno de los factores que llevan a fortalecer la credibilidad de un profeta de Dios; sin embargo, no deben ser el principal motivo para creer en él, porque los eventos sobrenaturales también pueden tener lugar por el uso de magia y ser obra de los demonios.  La verdad de la profecía es más clara y evidente por la naturaleza del mismo mensaje revelado.  Dios ha otorgado una capacidad, aunque limitada, a los seres humanos para reconocer la verdad, específicamente en materia de monoteísmo.

Pero para llevar más allá el argumento de la Profecía, Dios realizó los milagros a través   de las manos de Sus profetas; entre otros Moisés, Jesús y Muhámmad.  Por esta razón, Dios no produjo los milagros que pedían los mecanos, pero Dios es Sabio y le dio los milagros que Él deseó en el momento que Él quiso:

“…y por eso dicen: “¡Oh Muhámmad, no hemos de creer en ti hasta que no hagas brotar de la tierra un manantial para nosotros, o seas dueño de un jardín de palmeras y vides, y hagas brotar de repente arroyos en medio de ellas, o hagas que los cielos caigan sobre nosotros en pedazos, como amenazas, o hasta que nos traigas a Dios y a los ángeles como garantía, o seas dueño de una casa hecha de oro, o asciendas al cielo, y no creeríamos en tu ascensión a menos que nos trajeras del cielo una escritura que pudiéramos leer!”  Di: “¡Infinita es la gloria de mi Sustentador! ¿Acaso no soy sino un ser humano, un enviado?” (Corán 17:90-93)

La respuesta era:

“Y nada Nos ha impedido enviar signos milagrosos, excepto Nuestro conocimiento de que los antiguos los desmintieron:así, dimos a la tribu de Zamud la camella, como un milagro luminoso, pero pecaron asesinándola.  Y nunca enviamos tales signos sino para comunicar una advertencia.” (Corán 17:59)

Cuando reclamaban milagros, Dios en Su sabiduría supo que ellos no creerían, por esta razón se negó a mostrarles los milagros solicitados:

“Juran ahora por Dios, con sus juramentos más solemnes, que si se les mostrara un milagro ciertamente creerían en esta escritura divina.  Di: “Los milagros están sólo en poder de Dios”.  Como está también lo que os hará ver, que aunque les llegara ese milagro no creerían, pues Nosotros mantendremos sus corazones y sus ojos apartados de la verdad,como cuando descreyeron de ella la primera vez: y les dejaremos en su desmesurada arrogancia,vagando ciegos de un lado para otro.” (Corán 6:109-110)