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La compación en la moral islámica

La compación en la moral islámica

 

 

 En el Imperio Otomano, donde prevalecían los valores morales islámicos, las familias no sólo cuidaban a sus enfermos sino también a los de su vecindad. Además, si necesitaban algún tratamiento especial, los atendían en clínicas especiales. Los servicios de salud eran gratis para los pobres y si los médicos o funcionarios les llegaban a pedir dinero, eran denunciados, juzgados y condenados. En 1871 se estableció la oficina de Médicos Gubernamentales y la de Inspectores de Salud, con el objeto de regular los servicios públicos al efecto. Veamos algunas de las normas establecidas:

 

• Los doctores examinarán a todos los pacientes en días y horas determinados de la semana, en lugares específicos, de manera absolutamente gratis, sin hacer distinción entre ricos y pobres. Las vacunaciones obligatorias también serán gratis.

• Los doctores examinarán en sus domicilios a los imposibilitados de trasladarse a los consultorios. Los que dispongan de medios económicos pagarán esa atención. Los pobres no pagarán nada y los gastos serán abonados por el municipio.

• Serán multados los médicos que no atiendan al enfermo sin una razón válida o le cobren algo al pobre135.

Los hospitales psiquiátricos otomanos, edificados en el siglo XV, poseían métodos especiales de tratamiento. Se evaluaba la patología del paciente y a algunos se los asistía  con melodías turcas especialmente seleccionadas, con comidas especiales (las aves destinadas a estos alimentos provenían de corrales caseros) y con flores. La habitación del paciente tenía dos ventanas que, preferentemente, daban sobre jardines de rosas136.

Mucho antes que el Imperio Otomano, otros estados musulmanes también empleaban métodos especiales para los enfermos física y mentalmente. En particular, durante el califato abasida (siglos VIII al XIII), el  mundo islámico había logrado la mayor sofisticación en terapias psiquiátricas y médicas en general. Los primeros hospitales del mundo se construyeron en países musulmanes y en ellos se aplicó por primera vez la sugestión en la atención de problemas psiquiátricos. Eso fue producto, indiscutiblemente, de los valores morales que el Corán enseñaba a los musulmanes: compasión, solidaridad, moderación y comprensión.

Son esos valores los que llevan a los creyentes a ser compasivos con el pobre, el débil, el disminuido, el necesitado, el incapaz de atenderse a sí mismo y, en consecuencia,  a realizar sacrificios por ellos para cuidarlos y protegerlos. Algunos versículos del Corán revelan cómo debe ser tratado el débil, el pobre, el anciano:

 “No sirváis sino a Dios. Sed buenos con vuestros padres y parientes, con los huérfanos y los pobres, hablad bien a todos, cumplid con el rezo y dad el azaque (la limosna)”… (Corán, 2:83).
  La piedad no estriba en que volváis vuestro rostro hacia el Oriente o hacia el Occidente, sino en creer en Dios y en el último Día, en los ángeles, en la Escritura y en los profetas, en dar de la hacienda, por mucho amor que se le tenga, a los parientes, huérfanos, necesitados, viajero

(seguidor de la causa de Dios), mendigos y esclavos, en cumplir con el rezo y dar la limosna, en cumplir con los compromisos contraídos, en ser pacientes en el infortunio, en la aflicción y en tiempo de peligro. Esas son las personas sinceras (de fe sincera), ésas las temerosas de Dios (Corán, 2:177).


 Te preguntan en qué deben gastar: Di: “Los bienes que gastéis, que sean para los padres, los parientes más cercanos, los huérfanos, los necesitados y el viajero (el seguidor de la causa de Dios)”. Dios conoce perfectamente el bien que hacéis (Corán, 2:215).

 Servid a Dios y no lo asociéis nada. Sed buenos con vuestros padres, parientes, huérfanos, pobres, vecinos ―parientes y no parientes―, el compañero de viaje (el compañero que está junto a uno), el viajero (el seguidor de la causa de Dios) y vuestro esclavos. Dion no ama al presumido, al jactancioso, (Corán, 4:36).