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El Segundo Pilar

Salat, la oración ritual, es lo tercero y último que el Amado de Allah amaba en este mundo. Salat es ver mas allá de lo que vemos con los ojos. Por esto él dijo: “Salat es la luz de mis ojos.” Ver realidades mas allá de nuestra visión y más cerca de Allah le permitía conversar con su Creador.

Allah dice, “Recuérdenme a Mí y yo les responderé recordándolos.” El Salat es una conversación entre Allah y Su siervo; en una tradición divina Él dice: “He dividido el Salat entre Yo y Mi siervo. La mitad de la oración Me pertenece y la otra mitad le pertenece a Mi siervo. Por cierto que Mi siervo recibirá lo que pide de Mí.”

En todo ciclo de la oración ritual, el verso de apertura del Corán debe ser recitado, es una obligación, sin esta recitación la oración no es válida. Aquel que está rezando dice: “Bismillah ir rahman ir rahim” en el nombre de Allah El más Beneficiente El más Misericordioso. El Señor responde: “ Mi siervo Me está llamando.” Cuando el siervo dice: “Alhamdulillah ir rabil alamin” toda gracia y alabanza es para el Señor de toda creación, el Señor dice: “Mi servidor Me está agradecido.” Cuando el devoto dice: “Maliki yaumidin” dueño del día del último juicio, el Señor dice: “Mi siervo se ha sometido a Mí y ha dejado su vida en Mis manos.” Estos tres primeros versos de la apertura del Sagrado Corán pertenecen a Allah. “Iyyaka na’ abudu ua iyyaka nastain,” solo a Ti pertenecemos y a Ti pedimos todo lo que necesitamos, entonces el Señor dice: “Mi servidor está ahora conmigo y tendrá todo lo que desea.” Este verso, central del capítulo, es como Purgatorio, un estado de abandono del ser; y luego el siervo dice: “Ihdinas siratal mutakim” guianos por el camino recto, la verdad, “Sirata ladhina an amta aleyhim” el camino de aquellos que están cerca de Ti, aquellos que amas, “Gayril magdubi aleyhim wa lad dalin” no el camino de aquellos que se encuentran con Tu ira. Y entonces Allah dice: “Aquello que Mi siervo pide le pertenece. Cuando Mi siervo tiene intención y querer, le es dado el estado de pureza, sinceridad y paz.”

Quien añora la verdad la obtiene. Pues Allah dice en una tradición divina: “Estoy con los que Me llaman.” Aquel que posee ojos debe por cierto ver a Aquel que está con él. “Pero los ciegos en este mundo material son ciegos a la verdadera realidad del otro mundo.” El que siente la presencia de su Señor durante su oración es un imam, el líder de una congregación, aún si está rezando solo, porque el Profeta de Allah dice: “Aquel que verdaderamente reza es un imam, pues hay ángeles que están rezando detrás de el.” Ese verdadero siervo de Allah es elevado para representar a su Señor, pues cuando dice “Sami allahu li man hamida,” Allah escucha a aquellos que Lo alaban y Le agradecen; está repitiendo la respuesta prometida por Allah, a él y los ángeles detrás de él. Los ángeles responden: “rabbana lakal hamd,” nuestro Señor, toda alabanza y gracias se deben a Ti. Todo esto es visto por los que pueden decir, como nuestro Maestro, el Mensajero de Allah, que el “salat es la luz de mis ojos.” Los que no sienten ni ven a su Señor, pero al menos creen que El sí los ve, están ciegos, sordos y mudos, y no recibirán al menos que Allah en Su misericordia les dé la protección contra el pecado y el hacer mal. Allah dice en el Sagrado Corán: “Salat protege al hombre de hacer mal y de cosas ilícitas, “ y dice “Allah sabe lo que haces,” y se como “aquel que escucha como si viera a su Señor.”

El ser material llegó a existir a través del movimiento y ese movimiento que causó la existencia está contenido dentro de los movimientos del salat. Estos movimientos son tres: movimiento vertical, movimiento horizontal y movimiento hacia delante y hacia atrás. El primer movimiento vertical, está en la posición de “quiyam”, posición de pie. El segundo movimiento horizontal, está en la posición “ruku”, posición inclinada, El tercer movimiento está en la “sadja” prosternación. Estos tres movimientos se manifiestan también en los tres reinos de la creación: el vertical en el hombre, el horizontal en los animales, y el de prosternación, en la tierra. En el movimiento final de prosternación, cuando el devoto se vuelve tierra que no se mueve ni hace nada por voluntad propia, sino que solo se mueve y hace por voluntad de otro, es el estado del Amado de Allah que no se atribuía nada de lo que era, hacía o decía a sí mismo, sino que a su Señor. Cuando él dijo: “El salat es la luz de mis ojos,” quiso decir que no es su salat ni su ojo, sino que el Señor que se ve a sí mismo en esta divina luz. Por lo tanto en el salat la realidad ve su realidad, la verdad ve solo la verdad. Por esto es maléfico y prohibido por el Señor preocuparse de cualquier otra cosa durante el salat, y cuando la mente divaga en la imaginación es cuando el demonio roba el salat y no deja que el amante llegue a su Amado. El verdadero amante solo busca al Amado. La dirección hacia la kaaba es donde el amante busca a su Amado. Cualquier cosa que nos distrae, no aleja del Amado.

El Señor nos ha ordenado adorarlo, alabarlo, pero El también alaba a aquel que Lo alaba, y ora por aquel que Le reza. Este estado compartido en común es como un espejo. Es diferente para cada uno, como Hazreti Junayd al Bagdadi, que Allah esté complacido con él, dijo: “El color del agua es del color de la copa que lo contiene.” Entonces la verdad va de acuerdo al estado en que uno se encuentre. El Señor se manifiesta de acuerdo a la necesidad de uno; como Moisés que lo vio en un arbusto en llamas, cuando necesitaba fuego. Algunos santos lo han visto como coral o como un árbol de dátiles. Hazreti Ibn Arabi Lo vio en la forma de un caballo blanco. El Amado de Allah Lo vio como el más hermoso joven, parecido a él. El coral es la etapa final de evolución del reino mineral, un paso antes del reino vegetal. El árbol de dátiles es el final evolutivo del reino vegetal, un paso antes del reino animal, tal como un animal si uno corta su parte superior se muere. Y el caballo es la etapa final evolutiva del animal, cerca ya del ser humano. Y el ser humano es lo mejor de la creación y el Amado de Allah es el mejor y el más perfecto entre los hombres.

Allah dice: “Soy como Mi siervo piensa que soy.” También dice: “Todo Me adora y Me canta alabanzas, pero tu no escuchas.” Minerales, vegetales y animales todos en su propia forma adoran a su Creador y Le obedecen mas de lo que Lo obedecen los hombres, pues no tienen voluntad propia. Pero el hombre, la mejor y final creación, se le ha dado el regalo de la voluntad, con el regalo del conocimiento de todos los nombres en los cuales los atributos del Creador son manifestados, y el regalo de un ego y una mente; y es probado por su habilidad de escoger.

Cuando el hombre adora, adora a Aquel que piensa, Aquel que el se imagina que es, como en una obra de arte creada por un artista. A menudo cuando Lo alaba, está alabándose a si mismo, y ¡ay! de él, que condena a otros que adoran sus propios dioses. Si entendiese el significado de “ El color del agua es del color de la copa” Podría entonces ser capaz de diferenciar la copa del agua cristalina y no alabar la copa sino lo que contiene. Este dios contenido es lo que cabe dentro de los diferentes tamaños de corazones que son capaces de contenerlo, una gota de un océano infinito... el Señor Absoluto cabe en nada. Cuando el Señor dijo: No tengo lugar en los cielos ni en las tierras que He creado, pero si tengo cabida en el corazón amoroso de Mi creyente servidor.” Esto no indica Su tamaño, pues todo lo que ha creado no es El sino que viene de El.

Lo escrito aquí es también una gota del océano y mi humilde regalo para mis hijos en ocasión del Mevlud-un Nabi con la esperanza que aumente el amor hacia El Amado de Allah. Pues uno puede amar solo a quien conoce. Allah sabe mas y es Aquel que dice la verdad y guía al camino recto.
Salat, en árabe, es el nombre que reciben las oraciones obligatorias que se rezan cinco veces al día, y qus son un lazo directo entre el creyente y dios. En el islam no hay autoridad jerárquica ni sacerdotes y, por ello las oraciones las dirige cualquier persona letrada que conozca el Corán y que la comunidad reconoce como capaz para tal función. Estas cinco oraciones contienen versículos o suras del Corán y se rezan en árabe, lengua de la Revelación; también pueden dirigirse a dios plegarias en la lengua del orante.
Las oraciones obligatorias se rezan al amanecer, al mediodía, por la tarde, a la puesta del sol y por la noche y, de este modo, determinan el ritmo de todo el día. Aunque es preferible rezar colectivamente en un mezquita, el musulmán puede rezar casi en cualquier lugar, en el campo, en la oficina, en la fábrica o en la universidad. Las personas que visitan el mundo musulmán se quedan impresionadas por el carácter primordial que la oración tiene en la vida cotidiana.
Corán(2:43)¡Haced la azalá(salat), dad el azaque e inclinaos con los que se inclinan!

Extraído del artículo de Sheik Tosun Bayrak al Yerrahi al Jalvetti- Salat" La Luz de mis Ojos"