Mar10152019

Last updateMar, 08 Oct 2019 5pm

Back Está aquí: Portada Fiqh Matrimonio y Divorcio Entrando al enlace matrimonial

Entrando al enlace matrimonial

Entrando al enlace matrimonial

Los componentes necesarios del proceso marital:

En este artículo se discuten algunos de los temas importantes a considerar cuando se ingresa en el enlace del matrimonio. Esto incluye el contrato matrimonial y los testigos del matrimonio.

 Es muy importante recordar que para cualquier actividad que la persona piense realizar, debe tener la intención de hacerlo únicamente por la causa de Al-lah, Todopoderoso.

Para algo tan serio como el matrimonio, esto debe ser obvio. La intención correcta garantizará que la unión sea bendecida por Al-lah y protegida de las dificultades y tribulaciones.

Nuestro único propósito en la vida debe ser buscar la complacencia de Al-lah en todo lo que hagamos. Si esta meta fuese el centro, veríamos muchas felices y sonrientes parejas de casados.

1- El contrato matrimonial:

 El contrato matrimonial es un componente necesario en el proceso del matrimonio. El matrimonio en sí mismo es considerado como un acuerdo contractual entre ambas partes. Es una obligación, un acuerdo permanente que sólo puede disolverse a través de un proceso de divorcio.Debe ser realizado con mucha seriedad y, al igual que cualquier contrato, se debe hacer el mejor esfuerzo para cumplir con las obligaciones y responsabilidades para con la otra parte.

Todos los estudiosos están de acuerdo en que la oferta de una de las partes y la aceptación de la otra, es un aspecto esencial para el contrato matrimonial. Muchos de estos estudiosos también dicen que la oferta debe ser de lado de la mujer (Al Wali – el protector o alguien que lo represente) y la aceptación del hombre durante el proceso del contrato. La mayoría de los estudiosos también dice que es necesario tener la presencia de ambos, el posible esposo y Al Wali, durante el proceso.

 La presencia de la mujer, la novia, no es indispensable para el proceso.Es importante mencionar aquí que el consentimiento de Al Wali es una condición sin la cual el contrato es nulo. El contrato matrimonial en sí mismo puede ser hecho simplemente en forma oral, aunque también pueda ser complementado mediante uno escrito. Cualquier redacción que aclare la intención y metas del contrato, será aceptable.

 Es importante mencionar que cuando el contrato es llevado a cabo, los aspectos concernientes al matrimonio en la Shari‘ah (Ley Islámica) se convierten en obligatorios para ambas personas, sin importar que los haya expresado o no en el contrato. Estos aspectos pueden incluir los derechos y responsabilidades de cada parte; por ejemplo, que el esposo debe proveer el sustento para su esposa y la esposa debe ser obediente con su esposo, etc. 

Algunas costumbres que son conocidas y aceptadas por todos pueden también adquirir el estatus de ley y ser consideradas obligatorias para las partes. Éstas, por supuesto, sólo serán aceptables si no contradicen la Shari‘ah. Algunos ejemplos pueden ser: la costumbre de que el esposo provea los muebles para la casa, o que la novia sea llevada a la casa del novio. Otras estipulaciones pueden ser agregadas al contrato matrimonial si ambas partes están de acuerdo.

Estas condiciones no pueden contradecir la Shari‘ah ni pueden perjudicar a ninguna de las partes. El principal propósito de estas adiciones debe ser evitar cualquier conflicto o dificultad en el futuro. Quien acepte las estipulaciones debe cumplir con la condición, o el esposo o la esposa tendrá el derecho de anular el matrimonio. Al-lah Dice (lo que se interpreta en español):

 {¡Oh, creyentes! Cumplid con vuestras obligaciones} [Corán 5:1]. 

El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: 

“Los musulmanes deben actuar conforme a sus estipulaciones” (Abu Dawud y Al Hakim).

Es necesario mencionar que algunos estudiosos son de la opinión que las condiciones adicionales no pueden ser agregadas al contrato matrimonial.

1- La presencia de testigos:

La mayoría de los estudiosos están de acuerdo en que la presencia de dos testigos es un aspecto obligatorio del contrato matrimonial.

 El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo:

“No hay matrimonio sin un guardián y dos testigos (justos)” (Al Bayhaqi).

Los testigos deben ser justos y virtuosos, adultos, maduros y sensatos. Muchos estudiosos sostienen que los testigos deben ser hombres, aunque Abu Hanifah, que Al-lah le dé Su perdón, es de la opinión que está permitido tener por testigos a un hombre y dos mujeres. Los testigos también deben ser musulmanes. (Abu Hanifah permite testigos no musulmanes si el matrimonio es con una mujer no musulmana). La razón para tener testigos musulmanes es que el contrato es algo muy serio, y es considerado un contrato religioso.

Conclusión: 

Así como una mujer se prepara con entusiasmo para el día de su boda, comprando la ropa y los accesorios, embelleciéndose, informando a su familia y amigos, debe reflexionar sobre la seriedad del compromiso que está a punto de contraer.

 Es un contrato de por vida y obligatorio, que conlleva muchos deberes y responsabilidades. Ella debe estar muy conciente sobre los elementos que son necesarios para completar este enlace (como se explicó previamente y en el artículo anterior) como se detalla en la Shari‘ah, y aprender acerca de su rol como esposa y compañera.

Debe también informarse sobre sus derechos como esposa. Esta es una hermosa relación recíproca, en la cual los derechos de una parte se convierten en la responsabilidad de la otra. Existen muchos libros disponibles sobre este tema, y sería muy sabio leer algunos de estos como parte de la preparación.

 En el Islam, no es suficiente el solo hecho de contraer matrimonio, uno debe tener el conocimiento para ingresar a esta unión con sabiduría y entendimiento, y un profundo compromiso de hacerlo exitoso. Equipados con la intención correcta y el conocimiento adecuado, no queda mucho espacio para que Satanás se inmiscuya entre el hombre y la mujer que han prometido amarse y honrarse uno al otro por todos los días de sus vidas…y ante de Al-lah. 

Fuente: [Al Jumuah Magazine, de ‘A’ishah Hamdan]