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El Hayy saludable (Parte 1)

El Hayy saludable

La medicina moderna y el camino a La Meca

Un llamado divino
Cada peregrino, y no pocos de por vida, sueña con un Hayy perfecto, uno que Allah acepte como justo, que lave todo pecado, que lo entregue a uno de esa matriz espiritual del mundo en La Meca tan puro como en el momento en que uno emergió de su madre.

Pero mundanal como pueda ser, la buena condición física y las prácticas saludables son realidades que ayudan a hacer que tales sueños se hagan realidad. Puesto que si uno aspira a escalar a las alturas espirituales del Hayy para complacer a Allah visitando Su primera Casa en compañía de millones de personas, una preparación física adecuada sin duda será de gran ayuda.

Este es el propósito de este artículo (para algunos, quizás, demasiado mundano): Ayudar al peregrino a cumplir mejor su misión de este quinto de los famosos cinco pilares del Islam, que es una odisea obligatoria de una vez en la vida. Sean pacientes conmigo mientras los llevo a seguir los pasos físicos de las huellas milagrosas del Hayy. Esto nos implicará cinco pilares propios: Factores físicos, pruebas topográficas, ansiedades de las actividades, enfermedades médicas y precauciones y prevenciones. Pero primero, he aquí un poco de historia psicoespiritual, así que no perdamos el enfoque.
 
El Creador ordena, el humano cumple
 
El Hayy, de muchas maneras, es una conmemoración de la obediencia divina ejemplar de la familia creyente del Profeta Ibrahim, la paz sea con él. Desde el 8 al 12 del mes sagrado de Dhul-Hiyyah, que es el duodécimo y último del calendario lunar anual islámico, viajamos a la Ka’bah en memoria de su viaje sagrado con su esposa Agar y su hijo mayor, el padre de los árabes, Isma’il, la paz sea con él.
 
Rodeamos la casa que estos profetas padre e hijo construyeron juntos. Atravesamos los dos montes de Safa y Marwah siguiendo los pasos de nuestra madre Agar, caminando donde ella caminó y corriendo donde ella corrió. Lapidamos los pilares simbólicos donde Isma’il lapidó a Satanás, quien trató de llevarlo a desobedecer a Allah y a Ibrahim.
 
Y por encima de todo, sacrificamos de forma ritual un animal como ofrenda legal, para alimentar a los pobres del mundo y a nosotros mismos, por la causa de Allah, en celebración de Su liberación de Isma’il, la paz sea con él, de la muerte ritual en la gran prueba de fe enfrentada y superada por Ibrahim, la paz sea con él, el Amigo de Dios.
 
El Hayy se convierte así en una obligación individual para cada musulmán adulto que tenga los medios de realizarlo. Es de destacar que la buena condición física y la salud mental forman parte de estas condiciones obligatorias. Por cierto que Allah sabía que el Hayy supondría dificultades de salud y rigores físicos que los peregrinos tendrían que estar preparados para enfrentar.
 
Así que a prepararse.
 
Los tres desafíos del Hayy para el bienestar físico
 
Para maximizar los beneficios del Hayy, el futuro peregrino debe tener en cuenta cuatro factores físicos: Capacidad física, fortaleza mental, y las condiciones medioambientales y médicas, actuales y potenciales.
 
Toda adoración válida implica dos componentes: La intención y la acción, en ese orden. El propósito sincero es la precondición que Allah ha establecido para Su aceptación de cualquiera de nuestros actos de devoción. La adecuación física es una parte esencial de hacer realidad esa intención y de llevarla a cabo de manera óptima.
 
En cierta forma, el Hayy es único entre los rituales obligatorios de la adoración. Desafía nuestra capacidad física en una sucesión de ritos que exigen cada vez más y mayor esfuerzo a nuestro cuerpo, y suponen un aumento de dificultades “logísticas” corporales.

A pesar de nuestra intención sincera, es posible que no podamos completar sus ritos (al menos por cuenta propia), si sufrimos de una u otra deficiencia física. Es crucial, por tanto, antes de embarcarnos en el Hayy y durante la peregrinación, que hagamos un inventario honesto de nuestra condición física, que le prestemos la debida atención y, sobre todo, que tratemos de mantenerla, mejorarla o manejarla de la mejor manera que nos sea posible. Ese es el paso más importante que podemos dar para asegurar nuestra capacidad propia que nos permita lograr completar todas las partes del Hayy, y lidiar con las tensiones y presiones a medida que nos movemos a través de sus estaciones arduas y realizamos sus rituales profundamente satisfactorios, y así poder alcanzar todas las recompensas que Allah tiene reservadas para los peregrinos.