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Reglamentación del ayuno1

Reglamentación del ayuno1

 Para obtener la recompensa por el ayuno, el musulmán debe realizarlo con fe y devoción, no por apariencia o reputación, ni por imitar a la gente o las costumbres de su pueblo solamente. Se debe ayunar en Ramadán porque Alá lo ordenó y con la esperanza de que Él nos recompense por ello, y así con los demás ritos de adoración. 

El ayuno de Ramadán se hace obligatorio por uno de dos acontecimientos:

 

1. Que un musulmán probo de buena vista, hombre o mujer, visualice la luna del mes de Ramadán en su cuarto creciente.

2. Que el mes de Sha‘ban complete treinta días.

 

Reglas que rigen la visualización de la luna de Ramadán

En caso de no avistarse la luna de Ramadán hasta el amanecer que sigue a la treintava noche de Sha‘ban, la gente deberá posponer el ayuno hasta el amanecer siguiente. Así también se hará si no se puede avistar la luna por nubosidad o neblina. Si la gente ayuna veintiocho días hasta visualizar la luna de Shawal

[1], deberá romper su ayuno al día siguiente y ayunar un día más después del Ei’d. Si llevan ayunado treinta días por el testimonio de una sola persona (que afirmó avistar la luna de Ramadán) y aún no visualizan la luna (de Shawal), deberán seguir ayunando hasta divisar la luna correspondiente a Shawal. Abu Hurairah (Alá se complazca de él) relató que el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Comenzad a ayunar cuando la visualicéis (a la luna de Ramadán) y finalizad el ayuno cuando la visualicéis (a la luna de Shawal). Y si las nubosidades os impiden avistarla, dejad que Sha‘ban complete treinta noches (para recién comenzar a ayunar el mes de Ramadán).”[2]

 

Si los habitantes de un lugar divisan la luna de Ramadán están obligados a ayunar al día siguiente. Debido a que la visualización de la luna en su cuarto creciente varía según la región o la zona geográfica, la obligación de comenzar a ayunar y de terminar el ayuno también variará de una región a otra. Sería bueno, además de ser válido, que los musulmanes de todos los continentes iniciasen el ayuno el mismo día, al visualizarse la luna de Ramadán en una determinada región, puesto que sería un símbolo de unidad y hermandad islámica. Pero hasta que esto se logre, todo musulmán debe comenzar a ayunar cuando los habitantes de su país lo hagan. Los habitantes de un mismo país no deben dividirse y comenzar a ayunar un día unos y otro día otros, pues esto implica caer en la división y el sectarismo que Alá ha prohibido.

 

Quien haya avistado la luna de Ramadán o la de Shawal pero su testimonio haya sido rechazado deberá comenzar el ayuno o finalizarlo cuando el resto de los habitantes de su país lo hagan. Si la luna en su cuarto creciente se visualiza durante el día, significa que el mes comienza al anochecer, pero si se oculta antes del ocaso, entonces el inicio del mes fue la noche anterior.

 

Es Sunnah que quien visualice la luna de Ramadán u otro mes diga: “¡Oh, Alá! Haz que esta luna traiga para nosotros bendiciones, fe, bienestar e Islam. (Oh, luna) Mi Señor y el tuyo es Alá.”[3]

 

La autoridad de los musulmanes debe anunciar por todos los medios lícitos de comunicación si se confirma la visualización de la luna de Ramadán y la de Shawal.

 

Si el musulmán inicia el ayuno en su tierra y luego viaja a otra región, debe finalizar su ayuno cuando los habitantes de esa región lo hagan, aunque ello le implique ayunar más de treinta días. En cambio, si debido a esto resulta que ayunó menos de 28 días, deberá compensar un día más de ayuno después del Ei’d.

 

La intención del ayuno en Ramadán

 

Es obligatorio tener presente la intención de ayunar cada día de Ramadán aunque sea por un momento durante la noche antes de la primera claridad del alba. Para los ayunos voluntarios, en cambio, se puede poner la intención durante el mismo día de ayuno, si no se ha incurrido en ningún anulador del ayuno desde que amaneció.

 

Es válido ayunar sin haber confirmado la intención durante la noche sólo en caso que no se haya sabido de la obligatoriedad de ayunar ese día. Por ejemplo: si se confirma el inicio del ayuno de Ramadán durante el mismo día, la persona iniciará su ayuno después de saber la noticia. Y no deberá compensar ese día aunque haya comido antes de saber del inicio del ayuno.

 

Aquellos en quienes recae la obligación de ayunar recién durante el día, como un demente que recupera el juicio, un niño que alcanza la madurez sexual o un incrédulo que se islamiza por ejemplo, pueden poner la intención de ayunar durante el día desde que son conscientes de la obligación aunque hayan comido o bebido, y no deben compensar ese día.

 

El musulmán debe atenerse en lo relativo a la oración y al ayuno al lugar en el que se encuentra. El ayunante debe iniciar o terminar su ayuno diario en el horario que corresponda al lugar donde se encuentre, ya sea esté sobre la superficie terrestre, sobre un avión en el cielo o un barco en el mar.

 

El ayuno de los ancianos y los enfermos

 

Quien se ve obligado a suspender su ayuno por vejez o por una enfermedad incurable, ya sea residente o viajero, debe alimentar por cada día no ayunado a un pobre, y esa será su compensación. Puede preparar alimento según los días que haya dejado de ayunar e invitar a los necesitados a comer de él o entregar por cada día no ayunado medio Sa‘ del alimento más común en la región a un necesitado. También puede elegir entre dar de comer a un pobre cada día o dejar la compensación de la totalidad de los días no ayunados para el último día.

 

La persona que ha perdido la capacidad de discernir por vejez no está obligada a ayunar ni a compensar su ayuno, pues no es imponible de obligación alguna.

 

Es ilícito que la mujer ayune cuando está menstruando o durante la hemorragia posparto, pero deberá reponer los días no ayunado. Si deja de menstruar o la hemorragia posparto finaliza durante el día no está obligada a ayunar el resto del día sino que lo repondrá después. Esto mismo se aplica al viajero que llega a su destino de día sin estar ayunando.

 La mujer embarazada y la lactante pueden también romper el ayuno si temen por su salud o la de sus hijos, pero luego deberán reponer los días no ayunados.

El veredicto legal del ayuno durante un viaje

 Es mejor que el ayunante suspenda su ayuno durante un viaje. Quien está viajando durante Ramadán se encuentra ante dos situaciones: a) Si para él es igual ayunar o no, lo mejor es que siga con su ayuno. b) Si le es difícil ayunar, entonces es mejor que suspenda su ayuno y luego repondrá los días no ayunados. En cambio, si esta dificultad es grande se le hace obligatorio suspender el ayuno. Anas Ibn Malik (Alá se complazca de él) relató: “En un viaje que hicimos junto al Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), los que se encontraban ayunando no recriminaron a quienes suspendieron el ayuno y los que habían suspendido el ayuno no recriminaron a quienes se encontraban ayunado.”.[4] 


[1] Mes siguiente a Ramadán.

[2] Al-Bujari 1909, Muslim 1081.

[3] Hadiz auténtico. Ahmad 1397. At-Tirmidhi 3451.

[4] Al-Bujari 1947. Muslim 1118.