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LA VIDA FAMILIAR

LA VIDA FAMILIAR

EL MATRIMONIO

Es importante resaltar que la mujer antes de la Revelación del Sagrado Corán, no tenía el derecho a elegir su futuro esposo, eran los padres de ella quienes lo escogían y ella debía aceptar así no fuera de su agrado, pero desde la Revelación del Sagrado Corán (hace 1,413 años).  

La mujer es quien elige o rechaza al hombre con el cual quiere formar su hogar (este derecho fue conquistado por la mujer mucho después en otras sociedades. 

El Islam, considera el matrimonio un compromiso sumamente serio, por eso los esposos deben esforzarse por lograr una comprensión y estabilidad general de pareja, no es permitido en el Islam los matrimonios de prueba, de duración determinada, el Profeta (La paz y las bendiciones de Dios sean siempre con él) declaró que se condenan a los hombres y mujeres que gozan cambiando frecuentemente de cónyuge, que disfrutan de pareja por  un tiempo,  y luego la cambian por otra, después por una tercera y así sucesivamente. 

También es sumamente grave y condenable a los ojos de Dios y de los hombres el adulterio o la fornicación, por eso el musulmán nunca realiza tal acto y su vida la dedica a su hogar y a su esposa, siempre esta recordando las consecuencias de este acto que trae consigo la desintegración de la familia, las enfermedades venéreas, la inmoralidad y la criminalidad .

LA VIDA FAMILIAR

El Profeta (La paz y las bendiciones de Dios sean con él) llegó a afirmar que el mejor musulmán es aquel que mejor se comporta con su familia, y que el mayor y más bendito gozo de la vida se encuentra en  una esposa buena y recta, por eso el musulmán se dedica a su esposa y sigue las indicaciones del Sagrado Corán y la Sunnah del Profeta (La paz y las bendiciones de Dios sean con él) que ordenan la gentileza con su esposa, es un deber del marido armonizar con su esposa de manera equitativa y amable, cumpliendo el mandato divino, es su responsabilidad en cuanto el entero mantenimiento de la mujer, que debe cumplir alegremente sin reproches, injurias o condescendencias. 

Este mantenimiento implica el darle vivienda, vestirla, alimentarla, darle atención y bienestar en general de acuerdo a sus medios y estilo de vida.  Además el musulmán debe tratar a su esposa con justicia, respetar sus sentimientos, hacerla objeto de gentilezas y consideración.

No debe la mujer  recibir animadversión alguna por parte del marido, ni ser sometida a ansiedades o incertidumbres. El musulmán también recuerda el último sermón del Profeta(La paz y las bendiciones de Dios sean siempre con él) cuando durante la peregrinación dijo entre otras cosas: “¡Vosotros! tenéis derechos sobre vuestra esposa y vuestra esposa tienen derecho sobre vosotros. Tratad a vuestra esposa con amor y gentileza. Es verdad la habéis tomado como un encargo de Dios y la habéis hecho legitima con la palabra de Dios. Sed siempre fieles al encargo que os confía y evitad los pecados”.    

EL DIVORCIO

Además de la breve exposición anterior, sobre el significado del matrimonio en el Islam, hagamos énfasis en que es solemne, sagrado, en el que Dios interviene como primer testigo y primera parte, se suscribe en Su nombre, en obediencia a Dios y de acuerdo con sus mandatos. Por lo tanto no es un simple contrato civil o comercial en el que se evalúan beneficios materiales y obligaciones contrapuestas entre sí.

 El musulmán desde el momento en que se casa, sabe que es una relación permanente y de continua armonía no sólo entre el hombre y la mujer, sino también entre éstos y Dios. El divorcio es el último recurso al que la pareja debe acudir si existen obstáculos muy graves que no permiten la reconciliación el Profeta(La paz y las bendiciones de Dios sean con él), lo describe como la cosa más detestable de todos los medios legítimos a los ojos de Dios. Para llegar al divorcio tanto el hombre como la mujer deben cumplir con los siguientes pasos:

1o. Las dos partes afectadas deben tratar de resolver sus disputas entre sí, tratando el tema de la mejor manera. 

2o. Si no lo consiguen, deben encargarse dos árbitros, uno de la familia del marido y otro de la familia de la esposa quienes tratarán de poner paz entre ellos y zanjar sus diferencias, si esto fracasa viene el 3er. paso.

3o.  Se aplica el divorcio. La Ley Islámica requiere que sea aceptado por ambas partes y que se conceda con dignidad y con el debido respeto.   

LA HERENCIA Y DEMÁS BIENES DE LA MUJER  

La historia de la herencia de la mujer es muy larga y se puede resumir anotando que en el mundo antiguo la mujer no tenía derecho a heredar, y cuando se le dio este derecho fue tratada como una menor de edad, es decir, no podía disponer de estos bienes por carecer de status de persona con derechos y obligaciones. 

 En el  Sagrado Corán desde hace 1,413 años, Dios todopoderoso, ordena la herencia tanto para el hombre como para la mujer en forma detallada, pero teniendo en cuenta que aquí presentamos un resumen, podemos decir que la mujer hereda la mitad de los bienes que recibe el hombre, el hijo hereda el doble que la hija, el hermano recibe el doble que la hermana, el marido el doble que la esposa.  

Dios todopoderoso no es en absoluto injusto, este hecho de que la mujer herede la mitad de lo que el hombre recibe, se debe a que el hombre, no importa el grado de parentesco que tenga con la mujer, tiene la obligación de proveerle para su manutención en general, la mujer no tiene ninguna obligación y dispone libremente de estos bienes en los caprichos que ella desee.  

El Sagrado Corán dio independencia económica a la mujer 13 siglos antes que lo lograran las europeas, quienes consiguieron su libertad económica, pero sometidas al penoso trabajo doméstico, aprisionándolas en establecimientos y fábricas para duros y sufridos trabajos, ganando la mitad del sueldo que el hombre.

 El Islam, permite a la mujer llevar una vida social amplia, proporcionándole los medios para su desarrollo en el estudio, trabajo, política o en cualquier actividad digna y decorosa, sin ninguna limitación.  

También el Islam, liberó a la mujer de la servidumbre y esclavitud del hombre dentro y fuera de la casa, haciendo obligatorio para el hombre proveer a la manutención de toda la familia, el dinero que gane o adquiera la mujer según sus derechos, lo puede guardar o gastar en sus caprichos, pero no es ella responsable de conseguir los medios de vida de la familia, esto la deja libre de tensiones y no la priva de su dignidad, belleza y honor que van siempre asociados a su paz espiritual y a su tranquilidad.