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La equidad del Profeta entre sus esposas

La equidad del Profeta entre sus esposas sigue el mismo patrón que el de su buen comportamiento, generosidad y amabilidad. Su equidad proviene de un sentimiento de responsabilidad y de su naturaleza innata con la que Al·lâh le creó dotándolo de amor a la verdad y a la justicia.

 

Cuenta ‘Âisha que el Profeta "Nunca daba preferencia a ninguna de nosotras en cuanto a la compañía, y casi todos los días nos visitaba a todas pero sin tocarnos y luego terminaba durmiendo en casa de la que le correspondía el turno". Narrado por Abû Dâwûd.

Y esta justicia del Profeta (SAAWS) no cambiaba en ninguna situación, tanto cuando se iba de viaje como cuando tocaba permanecer; como cuenta ‘Âisha, que Al·lâh esté complacido con ella: "Cuando el Profeta (SAAWS) tenía que viajar le acompañaba una de ellas tras realizar un sorteo entre ellas: la que acertaba viajaba con él". Cuenta: "Asignaba a cada una de sus mujeres su día y su noche, salvo Sawda, que había ofrecido su turno de día y de noche a favor de ‘Âisha – que Al·lâh esté complacido con ellas – aspirando con eso a la complacencia del Profeta (SAAWS)". Narrado por Albûjârî. (Eso sucedió cuando Sawda se hizo mayor y perdió interés por los hombres)

 

Otro gesto de la equidad del Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean con él, es que cuando se casaba de nuevo, permanecía con la nueva esposa tres noches para acompañarla en su nueva casa, y luego le asignaba un turno como al resto. Cuenta Ummu Salma, que Al·lâh esté complacido con ella que el Profeta (SAAWS) permaneció con ella tres días, y entonces le dijo: "…Si quieres permanezco siete días, y si lo hago lo tendré que hacer con las restantes". Le dijo: "basta con tres días". Narrado por Muslim.

 

Incluso cuando estuvo enfermo antes de morir, el Profeta pedía que le llevaran a la casa de la que correspondía el turno, y dice ‘Âisha: "Cuando empeoró su enfermedad pidió permiso a sus esposas para ser tratado en mi casa, y ellas se lo permitieron". Narrado por Al-Bujârî.

 

En otra narración cuenta: "El Profeta (SAAWS) solía preguntar durante la enfermedad que antecedió a su fallecimiento: dónde me toca mañana esperando el turno con ‘Àisha. Dice ‘Àisha: "Entonces le autorizaron sus esposas a permanecer donde prefiriese, y estuvo en mi casa hasta que falleció, y eso sucedió un día en que lo tenía en la habitación acurrucado en mi regazo, y Al·lâh se llevó su alma teniendo su cabeza entre mi cuello y mi pecho, con su saliva mezclada con la mía". Narrado por al-Bujârî.

 

Y a pesar de la gran justicia del Profeta con sus esposas en todo lo que él poseía (gastando, como compañero, conviviendo,…), siempre pedía el perdón de Al·lâh, Alabado y Enaltecido sea, por todo lo que no poseía. Dijo ‘Âisha, que Al·lâh esté complacido con ella: "El Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, repartía con justicia y decía: ،Al·lâh! Este es mi reparto en lo que poseo, no me reprendas en lo que Tú posees y no poseo" (Relató Abû Dâwûd). Y el Profeta se refería al corazón tal y como lo interpretó Abû Dâwûd, o al amor según la interpretación de At·Tirmidî. Pues el Profeta actuaba con total justicia en el sentido material porque está en sus manos, pero los corazones y los sentimientos solamente Al·lâh posee su control, y este amor era mayor hacia ‘Âisha y esto es algo sobre lo que no tenía dominio. Y a pesar de ello siempre rogaba a Al·lâh que le perdonase el hecho de amar a unas más que a otras, lo cual concuerda con lo que dice Al·lâh, Alabado y Enaltecido sea: […Y los que realizan sus buenos actos pero siguen con temor porque saben que ellos regresarán a su Señor] La Sura de Al Múminún (Los creyentes) 60.

 

Lo que indica que el asunto de la justicia entre las esposas es muy importante tal como lo expresa en otro dicho el Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él: "Quien esté casado con dos mujeres y no actúa con justicia con ellas, vendrá el día del juicio final con la mitad de su cuerpo caída o inclinada". Narrado por Abû Dâwûd.

 

Y en la convivencia del Profeta con sus esposas tenemos todos nosotros un ejemplo a seguir, dice Al·lâh, Alabado y Enaltecido sea: [Realmente tenéis en el Mensajero de Al·lâh un hermoso ejemplo para quien tenga esperanza en Al·lâh y en el Último Día y recuerde mucho a Al·lâh.] (La Sura de Al Ahzâb, 21), puesto que el comportamiento del Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean con él, sus actos y sus dichos, honran a sus seguidores, son una guía para todos los creyentes, y deben seguirlo siempre, salvo en las cuestiones específicas para el Profeta.